Un grupo de turistas atiende ayer las explicaciones de una guía en la plaza del Obradoiro de Santiago
Un grupo de turistas atiende ayer las explicaciones de una guía en la plaza del Obradoiro de Santiago - MIGUEL MUÑIZ
VI Encuentro gestores de Patrimonio Mundial

«Las ciudades tienen derecho a decidir el tipo de turismo que quieren recibir»

Expertos buscan en Santiago medidas para que los cascos viejos mantengan su población y su comercio tradicional

SantiagoActualizado:

Santiago es una de esas ciudades donde las tiendas de souvenirs ganan terreno en su casco viejo al tiempo que las viviendas de sus calles históricas se quedan sin vecinos. Lo uno no es consecuencia de lo otro, aunque existen vínculos entre ambos movimientos. De ese impacto del turismo debaten desde ayer y hasta mañana viernes numerosos expertos reunidos en Compostela en el VI Encuentro Ibérico de Gestores de Patrimonio Mundial. Entre conferencias y talleres prácticos, una idea pronunciada por el geógrafo y economista Juan Requejo fue especialmente aplaudida. «Existe el derecho de las ciudades a seguir vivas. Tienen derecho a decidir el modelo de turismo que quieren recibir», expuso.

«Las políticas que se dedican a identificar valores y fosilizarlos están destinadas al fracaso»Juan Requejo, geógrafo y economista

Las jornadas fueron inauguradas por representantes de la Unesco y de los ministerios de Cultura de España y Portugal, además de por el alcalde de la capital gallega y el conselleiro de Cultura de la Xunta. Ambos coincidieron en la necesidad de evitar que Santiago se convierta en «un parque temático de piedra». Román Rodríguez señaló que «el turismo es un gran aliado para el patrimonio, pero también puede ser su enemigo». De ahí que sea necesario «buscar el equilibrio y diseñar un uso sostenible, evitando abusos pero sin olvidar que supone una actividad económica que genera recursos», apuntó el responsable autonómico de Cultura.

«El turismo es un gran aliado para el patrimonio, pero también puede ser su enemigo. Es necesario buscar un equilibrio»Román Rodríguez, conselleiro de Cultura

Ese espíritu es compartido por el regidor santiagués, que recientemente ha propuesto una tasa turística, una medida rechazada por el sector y por el Ejecutivo gallego al entender que el problema en la zona antigua compostelana no es de saturación como puede ocurrir en otras ciudades europeas. Noriega reconoció que «a nadie se le escapan los beneficios indirectos del turismo después de todas las cifras récord de 2016 por encima incluso de años santos, sería de necios negarlo, pero tampoco los riesgos» que este aumento implica. Entre ellos citó la perdida de población al convertir edificios céntricos en hoteles o viviendas turísticas, «con pérdida de población y sustitución del comercio tradicional, con un alto valor añadido, por comercios enfocados a los recuerdos». «Por eso es necesario este debate que nosotros afrontamos sin dramatismos», defendió el alcalde. En su opinión, «no hay ciudad si no está habitada y no existe el patrimonio cultural si no es reivindicado por los propios vecinos».

Moratorias hoteleras y flujos

«A nadie se le escapan los beneficios del turismo tras un año de récords, sería de necios negarlo, pero tampoco los riesgos»Martiño Noriega, alcalde de Santiago

Y de ahí derivan iniciativas como la moratoria en las licencias hoteleras y el intento de regulación de la Xunta de las viviendas alquiladas para turistas a través de plataformas como Airbnb, no siempre regladas y que representan, además, una competencia desleal para otros alojamientos. Noriega también subrayó que el Concello trata de diversificar los flujos de visitantes, que habitualmente «solo recorren el entorno inmediato de la Catedral» y dejan de lado otros monumentos más desconocidos por no estar en la parte antigua como la Capilla del Cristo de Conxo o la Colegiata de Santa María del Sar.

Estamos ante «un problema no resuelto», comentó Requejo, que asesora en este tipo de materias a gobiernos, comunidades y ayuntamientos. Su exposición presentó a las ciudades como seres vivos que, en ocasiones, sufren interacciones «que son intrusiones letales». «Las políticas que se dedican a identificar valores y fosilizarlos están destinadas al fracaso», advirtió.

Turismo «marabunta»

«El patrimonio es un elemento dinamizador del turismo, pero debemos conseguir que este turismo cultural sea sostenible»Luis Lafuente, director de Patrimonio Cultural

Fue muy crítico con el «turismo marabunta», el que por ejemplo ha convertido en un «yacimiento» las Ramblas de Barcelona. También mostró las amenazas que supone el cambio de paradigma en las tendencias turísticas con el auge del alojamiento «low cost» que genera menos ingresos a través de impuestos y emplea a menos personas.

«¿Es posible el turismo sostenible o solo el turismo compasivo, que genere el menor impacto posible?», se preguntó en su intervención en el Museo de las Peregrinaciones, que acoge el encuentro. «¿Tiene sentido viajar a una ciudad donde solo hay turistas?», inquirió. Ante esta realidad, sugirió la posibilidad de cambiar la Ley de arrendamientos urbanos, «algo que ya ha pedido Exceltur». No obstante, esta misma semana el ministro de Turismo, Álvaro Nadal, lo descartó tras reunirse con la Federación de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos.