Un agente recoge una muestra de heroina en un operativo
Un agente recoge una muestra de heroina en un operativo - GC

El caballo, un mercado sectario

El tráfico de heroína está en manos de mafias «contadas» de albanos y turcos

SantiagoActualizado:

A mucha distancia de la marea de muertes que la heroína dejó en la década de los 80 y los 90, el consumo de esta destructiva sustancia vive un repunte en los últimos años que no ha pasado de largo ni por España, ni por Galicia. La forma de consumirla (muchos deciden esnifarla) ha variado, pero las mafias la siguen introduciendo porque el caballo cuenta con un mercado fiel. Fuentes de la lucha contra el narcotráfico explicaron a ABC que el tráfico de esta sustancia en el caso de la Comunidad gallega está en manos de muy pocos. «Es un mercado sectario, un círculo cerrado de mafias contadas», apuntan.

Los colombianos de la heroína en Galicia son los turcos, los búlgaros y los albaneses, gente que los agentes no dudan en calificar como «peligrosa». Cuentan con una red de distribución bien definida y con contactos estables que actúan como mediadores y que suelen ser de nacionalidad española. En el último eslabón de la cadena están los encargados de vender la droga a pie de calle, sobre todo en los poblados marginales. Se trata de la comercialización cara a cara, el paso más farragoso y el que más marca a los que «trapichean» con la heroína por los visibles efectos que esta sustancia produce en quienes la consumen.

Los que lo conocen de cerca aseguran que el del tráfico de heroína es un mundo aparte que genera muchas ganancias, más de las que a priori pudiera parecer. El kilo cuesta mucho menos que el de cocaína —ahora mismo oscila entre los 28.000 y los 30.000 euros— pero los beneficios que un paquete proporciona son comparables porque las mafias «cortan mucho la droga» y, además, se vende por micras. Una cantidad de medida ínfima que se mueve entre los 15 y los 20 euros la dosis.

Aunque los datos no son muy precisos, se calcula que unas 500 personas perdieron la vida a causa de su adicción al caballo durante los últimos diez años en Galicia. Las cifras no se pueden comparar con la devastación que la entrada de la heroína desencadenó en décadas anteriores. Aquellos jóvenes se diluyeron en una generación perdida que fue la primera en mirar de frente a esta sustancia. La primera en conocer, también, su cara oscura.

Pasados los años, algunas asociaciones han alzado la voz para evitar un posible repunte en el consumo de la heroína, sobre todo entre los más jóvenes, que se mantienen ajenos al poder de destrucción de una droga de nombre engañoso. En la actualidad, más de siete mil personas siguen un tratamiento con metadona en Galicia para paliar su adicción a esta sustancia, que nunca acabó de irse.