Juan Soto - EL GARABATO DEL TORREÓN

Se buscan candidatos

A medida que se acercan las municipales, aumentan las escaramuzas a la caza de voluntarios dispuestos a apuntalar siglas en horas bajas

Juan Soto
Actualizado:

A medida que se acerca la convocatoria para las elecciones municipales, aumentan en los partidos las escaramuzas -rara vez a plena luz y casi siempre subterráneas- a la caza y captura de voluntarios dispuestos a aportar su prestigio personal o profesional para apuntalar siglas en horas bajas o carcomidas por la corrupción o la inanidad. Se trata, pues, de incorporar a las listas en contienda nombres allegados, capaces de ilusionar a un censo decepcionado con unos y con otros y que, a la vista del panorama, prefiere quedarse en casa a otorgar su confianza a quienes, con el señuelo de grandes promesas y sagrados principios, se aplican a la práctica del saqueo inmoderado.

El dato, revelado ahora, de que en el Ayuntamiento madrileño las contrataciones a dedo, repartidas entre familiares y amigos, han aumentado exponencialmente en los dos últimos años confirma la sospecha de que, con frecuencia, las palabras más solemnes constituyen el mejor refugio para las mayores truhanerías.

En Galicia, la marejada que sacude a los de En Marea, enzarzados unas veces entre sí y otras a golpes físicos con el mobiliario urbano o a bofetadas políticas con Luís Villares, hace que las redes empiecen a verse atosigadas con nombres tanto de posibles paracaidistas propicios a poner pie en Alvedro o en Lavacolla, como de timoneles dispuestos a poner proa al muelle de Curuxeiras.

Del PSOE no hay más noticia que la de su propia inmolación en nombre de la nada, lo cual podría convertir en certeza el disparate de que en Lugo no hubiera más remedio que recurrir a la actual alcaldesa Méndez para evitar los efectos del vacío neumático. Sin salir de la capital lucense, lo del PP es todavía mucho más descabellado: la desbandada general de afiliados y simpatizantes obligaría a promocionar a un candidato que fracasó en sus intentos de ser alcalde primero de Pedrafita do Cebreiro y luego de A Fonsagrada. O sea, premio para el perdedor.

Juan SotoJuan Soto