Alberto Varela

Bancos con Alma

Galicia no podría entenderse sin el Banco Pastor, ni sin la Fundación Barrié

Alberto Varela
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En la crisis del Popular-Pastor que estamos viviendo estos días conviene alejarse de las posturas liberales que funcionan muy bien en los libros de Economía, pero que podrían acarrear situaciones injustas al llevarlas a la práctica. El mercado no siempre se regula correctamente y la compra de la entidad por parte del Santander no soluciona los gravísimos problemas que sufren los accionistas y teme la plantilla.

No vale el argumento de que quien tiene acciones arriesga, porque los organismos oficiales daban fe de una solvencia que finalmente parece que no existía. Es lógico que los bufetes de abogados se llenen de demandas y sean muchos los que se preguntan para qué queremos los órganos de control si son los últimos en enterarse de las dificultades de las entidades financieras. Hay quien se siente engañado, y tiene motivos para ello.

Eso por una parte, pero tampoco podemos olvidar el pánico que sufre la plantilla del banco, porque el Santander compra para ganar dinero y si está cerrando alguna de sus propias oficinas, qué no hará con las nuevas que le lleguen de esta operación. Los sindicatos están preocupados, y tampoco vale aquí lo de que el liberalismo lo va a arreglar todo, porque de argumentos como ese están las oficinas del Inem llenas.

Galicia no puede entenderse sin el Banco Pastor ni sin la fundación Barrié, porque además de gestionar dinero han apostado por el talento investigador —con las becas de postgrado en el extranjero— o por la conservación del patrimonio, no olvidemos que son ellos los que están rehabilitando el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago y que han estado en algunos de los proyectos culturales más relevantes de los últimos años.

Las entidades financieras, por muy grandes y poderosas que sean, deben ser sensibles a las necesidades de los territorios en los que se asientan. No todo va a ser llenar las sacas. No basta con los anuncios en los que se ofrecen como si fuesen ONGs, el compromiso con la gente hay que demostrarlo con hechos. Este es el momento de mostrar que realmente tienen alma.

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