Galicia

El arte oculto de la Catedral

Las obras de restauración descubren una nueva escultura medieval atribuída al Maestro de los Paños Mojados

El conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, y el director de la Fundación Catedral ante la obra
El conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, y el director de la Fundación Catedral ante la obra - MUÑIZ

Hacia el año 1170 trabajaba en la Catedral de Santiago un enigmático escultor del que se desconoce su identidad y que ha pasado a la historia como el Maestro de los Paños Mojados. Coetáneo del famoso autor del Pórtico de la Gloria, el Maestro Mateo, del artista se conservaban en el Museo catedralicio tres obras, reconocibles por su influencia clásica y por el empleo de la técnica por la que fue rebautizado, que consiste en esculpir finos ropajes pegados al cuerpo. Pero los trabajos de restauración del templo han sacado a la luz una nueva escultura, «Figura masculina mutilada», que ayer fue presentada al público y que se podrá visitar hasta el próximo día 11 de septiembre en el Pazo de Xelmírez.

El descubrimiento es el segundo que se produce desde que se iniciaron los trabajos de rehabilitación. En noviembre del año pasado, aparecía enterrada en la Torre Sur de la Catedral otra escultura, atribuida al propio Maestro Mateo y que procedía de la fachada medieval del Pórtico de la Gloria. Para retirarla, se decidió abrir un hueco en un muro y allí apareció empotrada entre las piedras la figura del Maestro de los Paños Mojados. Daniel Lorenzo Santos, director de la Fundación Catedral de Santiago, explicó ayer que no se había revelado su existencia hasta ahora porque de hacerlo de forma simultánea «no se le daría toda la importancia» que merece.

Aunque incompleta, la pieza está «bastante bien conservada», destacó ayer el director técnico del Museo de la Catedral, Ramón Izquierdo. Si bien no se sabe con certeza dónde podría estar ubicada originalmente, el responsable del Museo explicó que en algún momento pudo formar parte de un conjunto escultórico junto a la figura de María situada en la parte superior de la fachada sur, en la Praza de Praterías. Pero entorno al siglo XVI o XVII decidieron remodelar la Catedral y la estatua fue retirada y reaprovechada como material de obra. «Era lo habitual en aquel momento», relató Izquierdo, quien explicó que el concepto de cuidado del patrimonio histórico es mucho más moderno.

De la verdadera identidad del Maestro de los Paños Mojados poco se sabe. Algunos autores llegaron a conjeturar que pudo ser el propio Maestro Mateo, en sus años de juventud, pero la teoría fue posteriormente desechada por apreciar que sus obras correspondían a un escultor ya formado. El estilo es además radicalmente opuesto. Aunque ambos trabajaron en la época del románico, Mateo miraba ya hacia el gótico, mientras que el Maestro de los Paños Mojados bebía del pasado clásico y de los trabajos borgoñones del momento. Tampoco se sabe si las esculturas que se le atribuyen fueron realizadas por una única persona o si fueron la creación de un taller activo en la Catedral en la época, algo habitual en el Medievo.

Exposición

Tras su hallazgo, la «Figura masculina mutilada» fue sometida a una profunda limpieza de los morteros que tenía adheridos y en unos días viajará a Madrid para formar parte de la exposición «El poder del pasado. 150 años de arqueología en España» que se podrá ver en el Museo Arqueológico Nacional entre octubre y marzo de 2018. Hasta el 11 de septiembre podrá contemplarse en la Sala de los Gramáticos del Pazo de Xelmírez, un espacio que en raras ocasiones se abre al público y que formaba parte de la escuela de los canónigos en la que se realizaría el Códice Calixtino.

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