El delegado del Gobierno saluda a los agentes que participaron en la investigación del «caso Diana» - EFE
CASO DIANA QUER

El arresto de Abuín, planeado al detalle desde el pasado noviembre

Los agentes contaban incluso con un plan B antifiltraciones que tuvieron que activar tras quedar expuesto su trabajo por informaciones de un periódico gallego

LA CORUÑA/MADRID/SANTIAGOActualizado:

El nombre de José Enrique Abuín estuvo ligado al de Diana Quer desde los albores de la investigación, aunque fueron necesarios dieciséis intensos meses para trabar al detalle esta conexión mortal. En la rueda de prensa que el equipo encargado de las pesquisas ofreció este martes en La Coruña, el coronel jefe de la Comandancia herculina, Francisco Javier Jambrina, reveló que el Chicle siempre fue el «sospechoso número uno» y dio a conocer algunos de los pasos en falso del acusado que ayudaron a cerrar el círculo sobre él. El primero y más llamativo, que tras una primera declaración y sabiéndose controlado, el Chicle se reunió de manera informal con un guardia civil para preguntarle si lo estaban vigilando.

A esta maniobra le siguieron otras que los agentes no pasaron por alto, pero que a falta de pruebas concluyentes no eran suficientes para armar una acusación en condiciones. Un ejemplo es que Abuín reseteó su móvil antes de entregárselo a los investigadores, o que planeaba la conversaciones que mantenía en el vehículo con su mujer porque había descubierto el micro que le habían colocado.

El comportamiento de este traficante durante cerca de quinientos días, su entereza y frialdad, convencieron a los agentes de que se trataba de un profesional que sabía lo que hacía y cómo debía actuar. Por eso, indicaron este martes los representantes del Instituto Armado, hubo que trazar un minucioso plan de detención que incluso contaba con un plan B por si se producían filtraciones. Todas estas precauciones fueron pocas porque la información publicada en un medio gallego el pasado día 29 dio al traste con el plan inicial y precipitó la detención de Abuín disparando todos los riesgos que los agentes habían logrado neutralizar. Se trató, en palabras del comandante Jambrina, «de una grave filtración en prensa» que comprometió la planificación ideada por el equipo de UCO y Policía Judicial.

Este calendario ideal hablaba de realizar una detención con plenas garantías en cuanto los informes estuviesen finalizados y la argumentación para que el juez reabriese el caso completamente atada. Este trabajo, que iba a durar semanas, tuvo que finiquitarse en apenas tres días, acuciado por el intento de secuestro en Navidad de una joven en Boiro que saltó a la prensa y puso el foco sobre el Chicle. Dos millones de conexiones telefónicas analizadas, miles de matrículas, mediciones de los vehículos que cruzaron el puente de Taragoña a la hora que el móvil cayó al agua, cuatrocientos testimonios y miles de horas de trabajo desembocaron en una convicción, la de que el vehículo en el que Diana abandonó A Pobra era el del Chicle.

Lo único que durante meses no cuadró fue el movimiento de los móviles de los dos pasajeros del turismo, que indicaban que habían abandonado la carretera principal por salidas distintas. La solución llegó el pasado noviembre cuando se descubrió que la saturación de las lineas aquella madrugada de fiestas estaba arrojando un dato incorrecto.

El puzzle, encajado

Con todos los cabos atados, solo faltaba traducir las cifras y valores a un lenguaje asequible que poner sobre la mesa del juez. Las circunstancias obligaron a un trabajo contrarreloj en el que influyó, y mucho, una premisa con la que nadie contaba: que el Chicle volvería a delinquir. «No nos lo planteamos» reconoció ayer uno de los mandos de la investigación tras revelar –como ya adelantó ABC– que Abuín estaba siendo marcado de cerca desde agosto. Incluso, añadió, se lo hicieron saber de algún modo para frenar sus movimientos, pero fue en vano. A Abuín le pudo más su instinto depredador que el saberse en el punto de mira de la investigación y no dudó en atacar a otra joven calcando el modus operandi que en su día selló el fatídico final de Diana Quer.