El edil Jorge Duarte, en una imagen de archivo
El edil Jorge Duarte, en una imagen de archivo - EFE
CASO DUARTE

Archivan la investigación por trato de favor contra el edil populista

Según la instructora, la conducta del concejal de Compostela Aberta «no estuvo presidida por un ánimo de conculcación de la norma»

SantiagoActualizado:

La instructora a cargo de la investigación que salpicó al edil compostelano Jorge Duarte por un presunto delito de prevaricación decretó ayer el archivo de la causa. Según la magistrada Ana López-Suevos, la conducta del concejal de Espacios Ciudadanos del Ayuntamiento de Santiago —gobernado por Compostela Aberta— «no estuvo presidida por un ánimo de conculcación de la norma», aunque sí reconoce la juez en su auto que la Fiscalía contaba con «argumentos sólidos» para iniciar estas pesquisas. La gestión de Duarte fue puesta en tela de juicio a raíz de su negativa a firmar las sanciones que le trasladaron los técnicos municipales contra dos pubs de la ciudad. El Ministerio Público sospechó entonces de diferencias en el trato entre expedientes, que estarían favoreciendo a unos locales en detrimento de otros. Estas supuestas diferencias de criterio fueron tumbadas por la instructora, que en su escrito aduce que «el señor Duarte discrepó de la cualificación de las infracciones en los locales Curruncho y Tarasca porque frente al Metrópolis y el Apoloen los primeros no había riesgo de evacuación y en los segundos se verificó la existencia de puertas de emergencia inoperativas». La explicación de Duarte se basó en que las inspecciones realizadas a los locales en cuestión —en uno de ellos el aforo era de 47 personas y se detectaron 90— no revelaron infracciones tan graves como en los otros casos, por lo que se mostró en disconformidad con las sanciones propuestas para los primeros.

En el auto que da carpetazo al caso, la jueza concluye que la paralización de los expedientes por la falta de firma del señor Duarte generó «una situación administrativa difícil para los funcionarios implicados, que se pudo haber superado con agilidad si el concejal hubiese optado por dar instrucciones claras y vinculantes sobre las cuestiones técnicas con las que discrepaba, armonizando así la tramitación de los expedientes».