Una de las estancias interiores del balneario en el siglo XIX
Una de las estancias interiores del balneario en el siglo XIX - ABC

Las aguas termales del glamour

El balneario de Mondariz se ha consolidado como uno de los grandes emblemas de las aguas termales a nivel global, con unas características que atraen a público de todo el mundo

SantiagoActualizado:

Veranos de glamour, de alto copete, en torno a las aguas termales del balneario de Mondariz. El concello más pequeño de Galicia, con poco más de dos kilómetros cuadrados y menos de mil habitantes, encontró en sus aguas mágicas una forma de situarse en el mapa de este tipo de turismo, muy al auge, y de lo más granado de las altas sociedades: ya no solo de las gallega o española, sino mundial, con huéspedes que durante la conocida como «Belle Époque» trasladaron a la «crème de la crème» del famoseo y las altas esferas a las paradisiacas instalaciones de este balneario. Es en el siglo XIX, concretamente en el año 1873, cuando sus aguas fueron declaradas de utilidad pública. A partir de ahí, el Gran Hotel del balneario se convirtió en «un centro social, político y cultural internacional», según afirma el propio establecimiento, en el que estuvieron presentes como huéspedes Emilia Pardo Bazán, José Echegaray o Galdós.

Porque la presencia extranjera también era algo habitual en sus instalaciones. Tanto es así, que su competencia directa se situaba ya en los grandes manantiales y balnearios situados por toda Europa, como el de Baden-Baden, situado en Alemania, o el de Bath, en Londres. Las vacaciones estivales tenían marcado acento gallego para muchos gracias a las fuentes de Troncoso, Gándara y Sabuxans, que eran aprovechadas para cuidar el cuerpo, ya que consiguen frenar el envejecimiento físico. También era el lugar de reuniones políticas de importancia para la época: destaca una cumbre hispano-lusa entre Miguel Primo de Rivera y el primer ministro de Portugal, Arthur Ivens Feraz.

La actualidad

Pero el balneario de Mondariz no solo quiere vivir de ese pasado glorioso, sino que busca seguir escribiendo la historia y situarse en esas primeras posiciones dentro de los circuitos de aguas termales a nivel global. Para ello, a su lustrosa historia (que han celebrado en alguna que otra ocasión con una fiesta «vintage» para rememorar y celebrar esa «Belle Èpoque» mencionada con anterioridad) se le han unido una renovación y una apuesta por la tecnología, que consigue que se sigan haciendo pasar por la provincia de Pontevedra múltiples famosos o anónimos que buscan relajarse en uno de los mejores lugares para ello. Así, familias enteras vienen año tras año a disfrutar de este circuito termal que se inspira, según afirma el balneario en una nota, «en la ancestral cultura termal celta». A ese legado se le suman elementos añadidos, como los tratamientos a la carta, la cosmética natural o un campo de golf para disfrute de los usuarios.

En definitiva, desde la apertura hasta la actualidad todos los asistentes han llegado a Mondariz para relajarse y vivir las mejores vacaciones posibles, pero también para cuidar su salud sin renunciar al glamour. Ese glamour que puso una chincheta en este lugar y que sigue clavada con contundencia, reinvidicando su espacio en un turismo que está cada vez más demandado por todo tipo de público.