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OCIO

Cinco rutas de senderismo para perderse en Alicante

Excursiones a través de los parajes más ocultos y encantadores de la provincia en los que respirar aire puro

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Subida al Montgó

Una de las excursiones más recurrentes para realizar en la provincia de Alicante. Al norte de la misma, en la comarca de la Marina Alta, esta ruta es una de las mejores maneras de conjugar mar y montaña. Toda una metáfora de lo que es Alicante más allá de los tópicos; infinidad de caminos para, con el Mediterráneo como telón de fondo, perderse en la subida a través de caminos, zonas boscosas y recovecos medio ocultos para terminar llegando a lo alto del peñón a disfrutar de las vistas. Desde el propio puerto de Jávea puede partir la ruta, con señalizaciones y balizas para no perderse.

En unas pocas horas y después de andar unos kilómetros, es posible pasar de tener los pies en la arena de cualquiera de las bellas playas de Jávea a divisar sus saladas aguas desde más de 750 metros de altura. En el camino hasta la cumbre, podrán verse a lo largo de la ruta hermosas paradas como la Cova Tallada, el Faro del cabo de San Antonio, la Torre del Gerro o la Cueva del Agua, a medio camino y con un peculiar embalse al fondo. Una subida exigente para piernas y pulmones, para personas con cierta preparación previa, en la que disfrutar de una gran variedad de flora -más de seis centenares de especies diferentes- y de unas vistas sin parangón en muchos kilómetros a la redonda.

Xorret de Catí

Actuando como frontera natural entre Castalla y Petrer, el paraje de Xorret de Catí es un imprescindible de Alicante para los amantes de la naturaleza y el aire libre. Situado en la parte central de la provincia, este paraje -situado a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar- alberga muchos caminos diferentes por los que perderse, ya sea haciendo senderismo o en bicicleta, entre bosques de pinos y carrascas, disfrutando del olor puro de los centenares de arbustos de tomillo o -¡cuidado!- aliaga.

Para aquellos que disfruten tanto del paisaje que quieran alargar la excursión, el parque cuenta con un hotel, casa rural, refugios, cabañas y hasta, para los más aventureros, zona de acampada. Los distintos caminos por los que recorrer el paraje han llegado a ser final de etapa de la Vuelta Ciclista a España en cinco ocasiones, y son una buena muestra de la vida interior de la provincia de Alicante. Para hacer un parón en el caminar, en el Xorret hay barbacoas, merenderos, fuentes y zonas con juegos infantiles, de forma que la exigencia de la ruta no sea impuesta únicamente por el entorno y que toda la familia pueda disfrutar de un día en la montaña.

Sierra de Benicadell

La sierra de Benicadell, situada en el interior del parque natural de Mariola, supone una de las principales fronteras naturales de separación entre las provincias de Alicante y Valencia. Alrededor de 25 kilómetros dispuestos de suroeste a nordeste, con distintas vías que ofrecen opciones para todos los niveles de senderistas y que cuentan, gracias a su altitud y vistas panorámicas, con postales paisajísticas realmente espectaculares.

Algunas de las más pintorescas localidades de interior de Alicante, como Muro de Alcoy, Beniarrés o Albaida se encuentran dentro de los límites de este encantador conjunto montañoso. Todo un tesoro rural para disfrutar del Alicante profundo y llenarse los pulmones de aire limpio antes de llegar -con aire limpio pero el aliento justo- hasta alguna de sus cumbres. Una de las más bonitas, sin duda, la de la cruz clavada en rocas divisando el horizonte. Para llegar hasta ella, piernas duras mediante, habrá que armarse de valor y no contar este camino como el primero en la credencial del senderista amateur.

Salt de Xixona

No solo de calas vive Alicante. Si bien la provincia es especialmente conocida con sus bellas playas, estratégicamente dispuestas a lo largo de un extensísimo litoral, algunos escondidos enclaves del interior de la provincia albergan maravillas como las pozas de Xixona, con aguas turquesas que podrían hacer tener envidia a las Ambolo, Racó del Conill o Portixol.

Desde el centro de la localidad turronera, en dirección al cementerio, «El Salt» ya se encuentra indicado. Unos pocos kilómetros después, con una extensión y una orografía que hacen de ésta una ruta asequible para los más imberbes en el arte del senderismo, se encontrará la poza principal y algunas pequeñas adyacentes. Una sorprendente manera de descubrir zonas de baño más allá de las siempre concurridas playas alicantinas.

Banyets de la Reina

Una ruta senderista para disfrutar especialmente en temporada estival. Será una buena idea recorrerla con una mochila en la que haya gafas de buceo, tubo y unas pequeñas aletas, elementos más que interesantes para descubrir a fondo los recovecos de los Banyets de la Reina y la espectacular fauna acuática que en ellos habita.

Para llegar hasta ellos no será necesario calzarse las botas de montaña ni tan siquiera unas robustas zapatillas. Lejos de rutas senderistas rurales, agrestes y bucólicas, el acceso a los Banyets es plácido, asequible en chancletas e incluso cargando con una nevera llena de refrescos. Una vez allí, una pequeña isla repleta de yacimientos arqueológicos tomados por pulpos, peces con toda la gama cromática imaginable y más de un amante del snorkel desorientado.

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