María José Ferrer San-Segundo* - DE FRENTE

Y al fracaso lo llaman complot

«Joan Ribó también es alcalde de Valencia por ese pequeño, pero a veces insalvable, número: 1»

María José Ferrer San-Segundo*
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Si algo sorprende en las reacciones públicas del tripartito sobre la pérdida del Ayuntamiento de Alicante, es su pasmosa falta de autocrítica. Argumentos simplistas y declaraciones airadas para llegar a la misma conclusión: la culpa siempre es de los otros.

Pero la realidad es que el matrimonio de conveniencia entre PSPV-Compromís-Guanyar (Podem), está fuera de la dirección consistorial por errores propios y un fracaso absoluto de gestión. En una sucesión de graves pifias, continuas torpezas y sonoros desencuentros, que han terminado por desvencijar el artilugio. Aunque, la verdad, en ningún momento ha estado realmente bien encolado.

Imagen de archivo de Echávarri y Puig tomada en el Ayuntamiento de Alicante
Imagen de archivo de Echávarri y Puig tomada en el Ayuntamiento de Alicante - JUAN CARLOS SOLER

Porque lo que el tiempo ha demostrado, es que el malogrado tridente nunca ha tenido un proyecto sólido para Alicante. Únicamente una obsesión: despachar al Partido Popular. Pero ese es objetivo que se agota en un solo uso. Y luego hay que trabajar. Saber qué se quiere y saber cómo hacerlo. Con ambas carencias han sido devueltos a la casilla de salida, en una legislatura fallida desde el inicio.

Aunque aquí les oyes hablar y es como si el exalcalde Gabriel Echávarri no estuviera procesado y por dos veces. Que para el PSPV el Derecho Penal solo es serio cuando afecta a algún ‘popular’. Ya si el asunto es propio, la consigna es minimizar.

Como en el ‘Caso Botànic’, donde socialistas y Compromís, hacen como que corren, ganando tiempo y echando tierra, pero no se mueven del sitio. Donde al PP han exigido explicaciones al instante y responsabilidades políticas inmediatas, ellos se aplican ‘spray congelante’ y nos dicen, sin mover un músculo, que ‘ahora lo urgente es esperar’. Que no sé cómo en Podemos están tragando con esa tomadura de pelo. De momento.

Como en tantos #ayuntamientosdelcambio, el tripartito en Alicante ha sido, además, poco más que un hastag: mucha sombra para muy poca luz, errores estrepitosos, parálisis de actuación, conflictos permanentes entre sus socios y una gestión que ha dado en todo momento muestras de agotamiento. Parece increíble que hayan estado 20 años preparándose -o eso dicen-.

Lo cierto es que la propuesta que encabezaba Eva Montesinos, tampoco ha sido capaz de convencer y obtener los apoyos necesarios. Se resalta que ha sido por un voto. Joan Ribó también es alcalde de Valencia por ese pequeño, pero a veces insalvable, número: 1. Y los números dicen que en Alicante hay 29 concejales y la candidata socialista solo ha conseguido 14.

Y algo curioso: no hemos oído lamentar que se perdiera un gran liderazgo o un gran proyecto para Alicante. Solo que el Partido Popular, al que creían fuera para siempre, haya recuperado el gobierno municipal. Pero si así ha sido, es por aplicación de la ley que, a falta de otros conglomerados que sumen, da la alcaldía a la lista más votada en las elecciones. Y ésa, aunque les cueste reconocerlo, es la del PP.

Ya puede Puig viajar bien lejos, y de paso huir de responsabilidades por la explosión de la trama financiación PSPV-Bloc/Compromís, con focos de fuego muy cercanos. Ya puede hacer malabarismos, vendiendo como gran noticia que aumentarán las exportaciones y el turismo (que es lo que siempre va mejor en España), pero en 2025, cuando ya no tendrá que rendir cuentas de su lejana promesa. Ya pueden buscar contubernios y mirar para otro lado ante lo que es un fallo multiorgánico de gestión. Porque la gente ha aprendido sus trucos; y ya no cuela que, al fracaso, lo llamen complot.

(*) Doctora en Derecho

Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración

Diputada autonómica PPCV

Twitter: @MJFSanSegundo

Instagram: @mjfss

María José Ferrer San-Segundo*María José Ferrer San-Segundo*