Alicante

La viuda del expresidente de la CAM poseía una empresa que factura 400 millones al año en América

Decretado el secreto del sumario por el asesinato a manos de un profesional en una caso en el que no hay indicios de amenazas ni denuncias previas

Conocidos y allegados de la víctima tras el funeral - JUAN CARLOS SOLER

Cuando María del Carmen Martínez se dirigía a lavar su coche hacia las seis y media de la tarde el pasado viernes poco podría imaginar que iba a convertirse tristemente en protagonista de la actualidad nacional por una muerte violenta e indefensa. Paradójico para una de las mujeres con más recursos económcos del país: propietaria de una empresa que factura más de 400 millones de euros al año en América Latina, SM Resinas.

Sentada al volante de su todoterreno de lujo -un Porche Cayenne- en el lavadero de su propio concesionario de coches (tenía tres), llevaba dinero y joyas en su bolso, pero el profesional que le disparó un tiro en la mejilla y otro en la cabeza no venía a robarle.

Dejó ese botín fácil in situ, también el coche y hasta el casquillo de bala que ha permitido a la Policía Nacional concluir que empleó un arma con silenciador y era un profesional, según fuentes de la investigación. Tuvo suerte o había inspeccionado minuciosamente el escenario de su crimen, porque justo en ese punto de las instalaciones del establecimiento no han quedado grabadas las imágenes, de las que sí hay en otras zonas y ahora están siendo revisadas.

O tal vez con el sigilo de ese momento de disparar le era suficiente, porque una de las hipótesis es que ya ha huido fuera de España. La autopsia ha certificado la muerte por herida de bala a sus 72 años de edad y el juzgado que lleva el caso ha declarado secreto del sumario.

Tensiones familiares

De sus cuatro hijas, el único varón tenía los poderes empresariales desde hace unos años, aunque recientemente los cedió a sus hermanas y dado el importante patrimonio con varias viviendas y un entramado empresarial pujante, su entorno constituye uno de los focos de atención de las pesquisas. Aparte de los testimonios de sus familiares, que han declarado durante horas, se ha efectuado la prueba de la parafina a los empleados del concesionario donde murió para detectar posibles restos de pólvora entre los empleados, con resultado negativo para todo el personal.

El móvil económico -descartado el robo- centra la investigación, sin que se pueda precisar hasta el momento ninguna sospecha concreta. No hay constancia de amenazas ni denuncias previas.

De hecho, la víctima tenía cita con un notario para tratar aspectos de la herencia familiar el próximo jueves, y ella era la principal beneficiaria del amplio patrimonio empresarial acumulado durante la dilatada trayectoria compartida con su difunto marido, sus cuatro hijos y su yerno.

En las pesquisas se están analizando algunos mensajes por correo electrónico que evidencian ciertas desavenencias entre algunos miembros de la familia, aunque tampoco hay ningún indicio o prueba relacionada con el crimen. Hasta fechas recientes, los cuatro hijos compartían techo en una lujosa vivienda en la zona de Vistahermosa, próxima al lugar del crimen.

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