El mensaje que Maje le mandó a su marido la noche anterior al crimen: «Goza de esa empanada hecha con amor»

Las escuchas telefónicas incriminan a la viuda del ingeniero asesinado en Valencia y desvelan las relaciones que mantenía con tres amantes

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Las intervenciones de tres teléfonos permitieron a la policía descubrir la doble vida que llevaba María Jesús M., de 27 años, conocida como Maje y encarcelada por el asesinato de su marido, antes y después del crimen cometido el 16 de agosto de 2017 en un garaje del barrio valenciano de Patraix. La viuda recibía llamadas de familiares y contestaba de forma compungida y desconsolada, para acto seguido mostrar su alegría en otra conversación con una amiga tras confesarle que la muerte de su esposo, el ingeniero Antonio Navarro, había sido «una liberación» para ella, según informa Las Provincias.

Varios días antes del asesinato, la joven envió un mensaje de WhatsApp a su marido para decirle que trabajaba la noche del 15 de agosto en el hospital, pero no era cierto porque durmió con uno de sus amantes: un publicista que no sabía en aquel entonces que Maje estaba casada. La noche anterior al crimen, la joven envió otro mensaje para decirle a su esposo que le había preparado la cena: «Puxi. Ya en el hospital. Goza esa empanada hecha con amor». Maje mintió otra vez porque ya se encontraba en el piso de su amante en el paseo de la Alameda en Valencia, donde llevó la otra mitad de la empanada que había cocinado en su domicilio de la calle Calamocha.

Tras muchas horas de escuchas irrelevantes, la policía logra los primeros resultados de su ardua investigación el 8 de noviembre, cuando la viuda empieza a hablar por teléfono con Salva R., un compañero de trabajo que está obsesionado con ella, sobre la investigación del asesinato. Tres de estas conversaciones incriminan a la pareja de amantes encarcelados por crimen.

Transcripción cuando Maje le cuenta a Salva lo que su cuñado le dijo sobre la investigación policial.

-Maje: Ha dicho que la investigación ya está finalizada. Que faltan por recoger un par de pruebas para aumentar la pena, pero ya tienen al sospechoso con nombre y apellidos. Y entonces, claro, mi madre se puso a llorar. Imagínate, el corazón no me cabía, no me lo creía...

-Salva: Porque pensabas...

-Maje: Esto está ya acabado. A finales de enero se levantará el secreto y nos reunirán.

-Salva: Bueno, bien, porque así cobras por lo menos lo del seguro de Santa Lucía.

-Maje: Ya pero Salva, ¡eh!..., me han dejado descolocada.

-Salva: Ya pero bueno, no temas.

-Maje: ¿No?

-Salva: No.

-Maje: Pero entonces ¿qué?... la justicia es una mierda.

-Salva: No, estás temiendo por mí. No temas. ¿Vale?

-Maje: Vale. ¿Y la justicia existe?

-Salva: Existirá supongo. Igual tienen a algún sospechoso que ya hubiera tenido algún delito y quieren recabar más información para achacárselo a esta persona.

-Maje: Es lo que yo he pensado.

-Salva: Me tendrían que estar investigando y no me están investigando.

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