Toni Subiela - Peus de plom

Matrix con wifi

«Desde la política Matrix intentan decirnos que no hay otra realidad más la que viven ellos, y para eso mismo intentan adoctrinarnos»

Toni Subiela
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Como han dicho en mi casa, hay una política Matrix, con unos protagonistas que viven en una realidad paralela mediante comunicación telemática, skype y otras tecnologías. Residen en un mundo oscuro, con enemigos a los que batir, traidores y batallas, del que te puedes escapar a otro lugar de repente o ser investido el líder de esa, tu sociedad, con una simple videollamada.

Esa política está en otra dimensión desde la que ni observan ni entienden al resto de los mortales, que sufren las consecuencias colaterales del destino de sus profetas. Semidioses que no ven más allá de los temas que ocupan ese mundo quimérico, ni tan siquiera vislumbran la ruptura que provoca su fantasía, la brecha social que han generado y lo imposible de un proyecto que se sustenta sobre una nube con wifi.

Y mientras estos personajes viven en su arcadia feliz, quienes no tomaron la pastilla necesaria para vivir al margen de la realidad continúan afrontando el día a día, con todo lo que ello conlleva. Un presente en el que los desafíos personales marcan largas jornadas, donde unas empresas se fugan y otras cierran sus puertas, en el que el bienestar de los mayores, la educación, la sanidad y el paro preocupan cada vez más, y en el que los autónomos siguen soportando una injusta carga sin nada que lo impida.

Desde Matrix intentan decirnos que no hay otra realidad más la que viven ellos, y para eso mismo intentan adoctrinarnos, para que vivamos sin vista y sin otro sentido que no sea el suyo. Y sin embargo, no hay códigos secretos, hay leyes que cumplir, un pacto social al que llegamos entre todos para vivir en armonía hacia un futuro que estaba a nuestro alcance.

La política en realidad aumentada tuvo también sus apoyos desde el mundo real, negociaciones de tronos que permitió a unos sembrar la pesadilla 2.0 y a otros mantener su sueño dorado en el poder terrenal. No se quería ver lo que estaba pasando, como si entre el espacio virtual y el real no hubiera conexiones que nos influyeran.

La gente está despertando, una mayoría silenciada se ha levantado para mostrar con orgullo y sin miedo una vida sin ficción, trabajada peldaño a peldaño, contra viento y marea para dar lo mejor a los suyos y a los demás, sin prejuicios ni diferencias, compartiendo un trozo de realidad y queriendo conquistar sin pócimas su propia felicidad.

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