El presidente de la CEV, Salvador Navarro, y la presidenta del PPCV, Isabel Bonig, en una imagen de archivo
El presidente de la CEV, Salvador Navarro, y la presidenta del PPCV, Isabel Bonig, en una imagen de archivo - ROBER SOLSONA
Política

Malestar y «decepción» en el PP con la patronal valenciana por sumarse a la marcha por la financiación

Los populares critican que la CEV se coloque detrás de la pancarta con el tripartito y tratan de evidenciar un desmarque de los empresarios

VALENCIAActualizado:

Las críticas del PPCV por la «innecesaria» celebración de la manifestación para la defensa de una financiación justa que tendrá lugar el próximo 18 de noviembre se han extendido a un sector que, habitualmente, siempre se ha situado más cercano a los populares: los empresarios.

La marcha ha sido convocada oficialmente por los sindicatos CCOO-PV y UGT-PV con el apoyo de PSPV, Compromís y Podemos. Además, cuenta con medio centenar de adhesiones de entidades, asociaciones y organizaciones como la Unió de Llauradors, el CSIF, Intersindical, el Sindicato Independiente, Acció Cultural del País Valencià, la Plataforma de Afectadas por la Hipoteca PAH o la Plataforma pel Dret a Decidir del País Valencià.

Hace unos días se sumaba la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) dirigida por Salvador Navarro, una decisión que no ha gustado en absoluto en el PPCV. De hecho, su presidenta regional, Isabel Bonig, censuró recientemente la marcha al entender que «así empezó Cataluña», con un mensaje dirigido explícitamente hacia la patronal.

Fuentes cercanas a la dirección de los populares expresan «malestar» y «decepción total» con la Confederación. En su opinión, no es lo mismo firmar un manifiesto o una declaración en la que se reconoce la infrafinanciación de la Comunidad Valenciana que «acudir a una marcha tras una pancarta con un mensaje de 'Espanya ens roba' y acompañando al tripartito mientras no se critica también al Consell por los presupuestos de 2018 o por la falta de inversiones en infraestructuras».

Desencuentros

La manifestación ha sido el último de los desencuentros del PPCV con los empresarios. La frialdad en la relación se viene produciendo desde antes incluso del inicio de la legislatura, cuando Isabel Bonig realizó afirmaciones que no sentaron bien en la patronal como que «no chillaban tanto cuando había un Gobierno del PSOE».

Esta situación resulta llamativa toda vez que se trata de un sector que habitualmente se ha encontrado más próximo al PP, especialmente durante los Ejecutivos de Eduardo Zaplana o Francisco Camps. Estos gestos de la presidenta del PPCV suponen, en ese aspecto, un intento de cambio de imagen. Desde el partido remarcan que, «pese a la idea que se ha querido transmitir», su base social «no es empresarial», por lo que tampoco pretenden empeñar demasiado esfuerzo en visibilizar un acercamiento.

Pero a la vez, y pese a esta distancia, también es cierto que Bonig ha seguido manteniendo reuniones discretas al ser un sector que los populares tampoco pueden dejar completamente de lado. Éstas, sin embargo, no han ido acompañadas de una fotografía con apretón de manos ni de declaraciones para visualizar que existe sintonía.