Sucesos

Hallan restos óseos donde raptaron a Pilar Garrido

Las autoridades de México subrayan que hay que esperar a analizar el ADN

Imagen de la valenciana Pilar Garrido Santamans
Imagen de la valenciana Pilar Garrido Santamans - EFE

El dispositivo de búsqueda que investiga el paradero de la española Pilar Garrido Santamans, la valenciana desaparecida el 2 de julio en Tamaulipas, en el norte de México, localizó el miércoles varios restos óseos y objetos en un paraje del municipio Villa de Casas, una zona cercana al lugar donde Garrido fue raptada por hombres armados cuando viajaba en coche de vuelta a su hogar en Ciudad Victoria.

Mediante un comunicado, la Fiscalía de Tamaulipas enfatizó que no hay «nada determinante» hasta que no se concluyan las pruebas genéticas que indicarán si los restos humanos efectivamente se corresponden con el ADN de Pilar Garrido. Hasta entonces, el organismo aclaró que el hallazgo en Villa de Casas tuvo lugar en las proximidades de la vía secundaria que conecta las ciudades de Soto la Marina y Ciudad Victoria, carretera por la que viajaba la española junto con su hijo de un año y su marido.

La osamenta y los objetos encontrados 24 días después la desaparición de Garrido, aunque no se hizo oficial hasta el 17 de julio, han sido trasladados ya al laboratorio para proceder a su análisis y determinar en los próximos días si coinciden con los de la valenciana. El estatus jurídico que utilizan las autoridades mexicanas sigue siendo el de «persona no localizada», un tecnicismo que utiliza la Fiscalía en vez del término «secuestro», puesto que hasta el momento no ha habido una petición de rescate.

A pesar de que ya pasa casi un mes desde su desaparición, todavía quedan miles de preguntas alrededor del secuestro de la española. ¿Por qué se la llevaron? ¿Por qué no ha habido solicitud de rescate? ¿Cuál es entonces la intención de los secuestradores? Y por el momento tan sólo hay una certeza: Garrido desapareció el 2 de julio cuando volvía de la playa con su familia.

Ese mismo día, Jorge González Fernández, su marido, denunció el rapto de su esposa poco tiempo después de que se produjera el crimen. Hasta ahora, las autoridades trabajan de acuerdo con el testimonio del marido, quien según las autoridades «no tiene una calidad de probable responsable y es una persona que está aportando datos en la investigación», señaló el fiscal de Tamaulipas, Irving Barrios, durante una entrevista con Radio Fórmula.

Los investigadores han llevado a cabo diversos métodos para corroborar la versión del esposo como fue la prueba del luminol en el coche en el que viajaban en el momento del secuestro, un examen tras el que no se encontraron restos de sangre en el auto. Igualmente, el pasado sábado se distribuyó un retrato robot de uno de los posibles secuestradores de acuerdo con la versión del esposo, quien describió al delincuente como un menor de unos 15 o 16 años, de complexión delgada y tez morena oscura.

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