Isabel Bonig y Eusebio Monzó, en una imagen de archivo
Isabel Bonig y Eusebio Monzó, en una imagen de archivo - EFE
Política

Génova quiere lanzar a los candidatos de Madrid y Valencia en cuanto haya Gobierno en Cataluña

Mientras en las filas del PP se da por hecho que el cabeza de lista será González Pons, siguen sonando otros nombres como María José Catalá, María José Ferrer San-Segundo, Juan Carlos Moragues o algunos independientes

VALENCIAActualizado:

La paralización de la agenda del PP en toda España debido a la grave situación que se vive en Cataluña parece que se retomará con un calendario más claro tras la aplicación del artículo 155 y la convocatoria de elecciones el próximo diciembre. Las fechas resultan importantes de cara a las elecciones autonómicas de 2019 especialmente en dos ciudades: Madrid y Valencia. Ambas capitales, en las que ahora gobierna la izquierda, suponen un importante granero de votos para el partido y se consideran «recuperables» a diferencia de otras como, lógicamente, Barcelona. Además, sin Valencia entienden que tampoco serán capaces de alcanzar la Generalitat. Por tanto, según fuentes del partido, se juega en principio con enero, una vez se haya formado nuevo Gobierno en Cataluña, como mes para lanzar a los candidatos, pese a que pueda haber variaciones.

La agenda se encuentra igualmente condicionada por el caso Taula, en el que se investiga un presunto blanqueo de capitales en el seno del grupo popular en el Ayuntamiento durante los pasados comicios -y un supuesto delito electoral continuado desde 2007 hasta 2015- que ha conllevado la imputación de medio centenar de concejales y asesores por haber realizado donaciones de mil euros para las campañas que les habrían sido devueltas en dos billetes de 500. Entre ellos, nueve de los los actuales diez ediles.

Aunque los tiempos judiciales siempre son relativos, la fecha que se marcan los investigadores es el primer trimestre de 2018 para que finalice la instrucción y se les abra juicio oral. Momento en el que se les expulsará definitivamente del partido y se dividirán entre aquellos que renuncien al acta -el partido calcula que entre dos y tres- y aquellos que se marchen del grupo municipal para pasar a ser no adscritos.

En el PPCV, que desde un primer momento abogaron por echarlos a diferencia de la dirección nacional, no se esconde el hecho de que son considerados parte del pasado y no se les incluirá en la lista de las próximas elecciones, exceptuando al único no imputado, Eusebio Monzó.

La intención es que sea una candidatura renovada, alejada de los casos de corrupción y que evidencie una regeneración tras la etapa de la exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Pero su figura insustituible a nivel político requiere de un cabeza de cartel que se muestre capaz de arrastrar numerosos apoyos y que, por supuesto, convenza a Génova, quien tomará la decisión final como suele ocurrir en estos casos.

González Pons o «plan B»

Aunque la presidenta regional del PPCV, Isabel Bonig, ha estado barruntando la idea durante varios meses de que se trate de un independiente del ámbito social para trasladar esa idea renovadora, no parece que desde la dirección nacional se comparta con entusiasmo y prefieren a una persona de partido. Por este motivo, cada vez se da más por hecho entre las filas populares -también porque su lanzamiento se alarga- que finalmente sea el portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons.

Su perfil encaja con las preferencias de Génova y se encuentra próximo a ella. Sin embargo, existen obstáculos para que se produzca, como el hecho de que la situación en la ciudad y en el partido no es la más cómoda para volver y pelearse la cabeza de cartel en una guerra en la que hasta el momento se ha mantenido al margen. También que es una de las piezas fundamentales del PP en Europa y trasladarlo a Valencia supondría en parte desmantelar el partido a esa escala.

La posible coincidencia de las elecciones europeas con las autonómicas y locales parece, por otro lado, subsanable colocándolo como candidato en ambas listas, aunque hay quien considera que no se trasladaría la mejor imagen al no aparecer como alguien comprometido absolutamente con el proyecto valenciano.

Pese a todo ello, será Génova quien señale el camino, algo que también asumen en la dirección regional donde, por si acaso, se encuentran estudiando un «plan B» con más perfiles. Además, en caso de que finalmente fuera González Pons -quien también tendría que formar su equipo-, estas personas podrían pasar a formar parte de los siguientes puestos de la candidatura.

La intención de Bonig es que se cubra el ámbito social, el empresarial, el festivo y el de la gestión. Para ello suenan nombres como el propio Eusebio Monzó (por su experiencia en Hacienda); las diputadas María José Catalá y María José Ferrer San Segundo; el delegado de Gobierno en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Moragues; la presidenta del Ateneo, Carmen de Rosa; el presidente del Levante UD, Quico Catalán; Ramón Martínez de Lo Rat Penat; o el director de Cáritas, Ignacio Grande. Los últimos nombres, sin embargo, tampoco parece que se ajusten del todo a las intenciones actuales de la presidenta de los populares (o, en el caso de Ignacio Grande, a sus aspiraciones profesionales). En cuanto al presidente de la gestora, Luis Santamaría, desde el partido lo descartan como candidato, aunque no concretan en qué lugar se le acabaría situando.

Los perfiles que finalmente se escojan para confeccionar la lista también tendrán que cumplir un requisito importante: que sean del agrado de Ciudadanos, con quienes se pretende mantener contactos de cara a 2019 ante la posibilidad de gobernar conjuntamente o de acordar apoyos desde fuera.

Para todo ello, el PPCV se encuentra preparando una encuesta que lanzarán en Valencia, posiblemente de cara a enero, en la que se incluirán diversos nombres para comprobar el grado de conocimiento y de simpatía entre los ciudadanos.