Alberto Caparrós - CRÓNICAS SABÁTICAS

Esteladas en Valencia

«Una vez más, las formaciones de izquierdas ofrecieron durante el 9 d'Octubre una doble cara»

Alberto Caparrós
VALENCIAActualizado:

Las execrables agresiones de elementos ultras de extrema derecha la tarde del pasado lunes en Valencia han dejado inevitablemente en un segundo plano el análisis político de un 9 d'Octubre marcado desde el minuto uno por los efectos del desafío soberanista del Gobierno de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, sus socios de la CUP, la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural.

CaixaBank, el Sabadell, MRW o la compañía que fabrica el Cola Cao y la Nocilla han acordado trasladar sus sedes a la Comunidad Valenciana huyendo de la inestabilidad generada por los separatistas. Los bancos y las grandes empresas catalanas no perciben riesgos de contagio del independentismo en la Comunidad Valenciana, donde han encontrado en el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, un interlocutor fiable.

El jefe del Consell ha reiterado en las últimas semanas que su Gobierno «no es independentista» y que ningún partido con representación parlamentaria en las Cortes Valencianas -entre ellos sus socios de Compromís y Podemos- defienden en su ideario político las tesis de los «países catalanes».

Las encuestas que maneja la Generalitat y las publicadas por medios de comunicación locales como «Levante-EMV» revelan un clamoroso rechazo de la sociedad valenciana a los postulados separatistas.

Imagen de una de las agresiones del pasado lunes
Imagen de una de las agresiones del pasado lunes- EFE

Pese a ello, las formaciones de izquierdas que a día de hoy gozan de mayoría parlamentaria en las Cortes Valencianas no se resisten a coquetear, año tras año, con el ideario de entidades como Acció Cultural del País Valencià (APCV), «hermanada» con Òmmium Cultural, una de las dos organizaciones que han liderado el proceso separatista en Cataluña y cuyo presidente, Jordi Cuixart, está siendo investigado por la Audiencia Nacional por un presunto delito de sedición.

ACPV y Òmnium Cultural forman, junto a la Obra Cultural Balear, la Federació Llull, creada en 1990 en Palma de Mallorca. Se autoproclaman como las «tres principales entidades culturales de los países catalanes». La Federació Llull, presida por Joan Francesc Mira, distiguido por el Gobierno de Ximo Puig en los galardones con motivo del 9 d'Octubre en 2016, se define como «las personas que creemos en la lengua y la cultura catalanas, en la solidaridad, en la libertad, en la participación y en un futuro compartido para los países catalanes».

Imagen de los integrantes de la Federació Llull tomada en febrero de 2016
Imagen de los integrantes de la Federació Llull tomada en febrero de 2016- ABC

El PSPV, Compromís y Podemos comparten con ACPV, junto a organizaciones sindicales y partidos separatistas como la filial valenciana de ERC, la denominada Comissió 9 d'Octubre, que cada año convoca una manifestación por las calles de Valencia la tarde del día de la festividad autonómica. En esta ocasión, la marcha tenía por lema «Si al valenciano», pero no estaba exenta de intencionalidad política. ACPV, de hecho, emitía un comunicado la víspera en el que sostenía que «hemos de reclamar juntos al Gobierno español y a Rajoy respeto por el pueblo valenciano, y a los políticos valencianos que ejerzan como tal y que no se dobleguen a las órdenes de Madrid».

En una ciudad plagada de banderas españolas y de la Comunidad Valenciana y convulsionada, al igual que el resto del país, por el desafío separatista del Gobierno de Puigdemont, en la marcha convocada por la Comisión 9 d'Octubre se escucharon cánticos de «país valenciano, países catalanes» y se exhibieron esteladas independentistas, que nada tienen que ver con la defensa de la lengua valenciana.

En este contexto, la CUP, una formación antisistema partidaria de extender el secesionismo a la Comunidad Valenciana, se adhirió a la convocatoria de la Comisión 9 d'Octubre con otro lema: «La independencia es el único camino». De los promotores de la marcha autorizada por la Delegación del Gobierno, solo el sindicato UGT, que emitió un comunicado, se desmarcó publicamente de estos postulados: «La Comunidad Valenciana no está subordinada a ninguna otra ni con nuestro apoyo se sumará a ensoñaciones o pesadillas como los países catalanes».

El resto de entidades que forman la Comisión 9 d'Octubre, entre ellos los partidos que gobiernan en la actualidad a los cinco millones de valencianos, optaron por guardar silencio, dando por buena la presencia en su manifestación de grupos abiertamente separatistas, ocho días después de la celebración de una consulta ilegal y la víspera de un pleno del Parlamento catalán en el que se esperaba la declaración unilateral de independencia por parte de Carles Puigdemont. Todo ello en plena celebración del Día de la Comunidad Valenciana.

Una vez más, las formaciones de izquierdas ofrecían durante el 9 d'Octubre una doble cara. Por la mañana con la Real Senyera en la Procesión Cívica y por la tarde acompañados de esteladas y cánticos separatistas: «Volem, volem, volem... volem independència, volem, volem, volem... països catalans».

Afortunadamente, las marchas convocadas con motivo del Día de la Comunidad Valenciana («Diada del País Valencià», de acuerdo con la jerga de sus promotores), se habían desarrollado en años anteriores sin incidentes y con normalidad, conforme corresponde en un país donde están consagrados los derechos de manifestación y de expresión.

Imagen de la protesta de este luubes de grupos independentistas ante la Delegación del Gobierno
Imagen de la protesta de este luubes de grupos independentistas ante la Delegación del Gobierno- EFE

El 9 d'Octubre de 2017, sin embargo, quedará para siempre marcado por las inadmisibles agresiones de los ultras de extrema derecha a los participantes de una manifestación comunicada, autorizada y, por lo tanto, legal.

Ahora solo resta desear que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad identifiquen y detengan a los autores de los ataques y que la actuación de unos grupúsculos de violentos, que solo se representan a ellos mismos, no enturbie la imagen de la gran mayoría de un pueblo valenciano que ha demostrado históricamente su tolerancia más allá de las discrepancias ideológicas, que jamás justifican el empleo de la fuerza.

Alberto CaparrósAlberto CaparrósJefe de secciónAlberto Caparrós