Alberto Caparrós - CRÓNICAS SABÁTICAS

Del España nos roba al todos contra el PP

«España no ha robado a los valencianos ni ha existido expolio fiscal. Ni con este Gobierno ni con los anteriores, entre ellos el del PSOE»

Alberto Caparrós
VALENCIAActualizado:

La lucha contra la violencia machista; la reforma de la educación; la implantación de un modelo energético sostenible que atienda las consecuencias del cambio climático y las urgencias de la sequía; y la aprobación de un sistema de financiación que permita a las comunidades autonómas disponer de los recursos económicos suficientes para pagar los servicios públicos que prestan, constituyen los principales retos para la sociedad española y, por ende, para su clase política.

El golpe de estado que han pretendido perpetrar los independentistas catalanes ha eclipsado en los últimos meses cualquier otro debate que no sea el de la secesión.

Sin embargo, la vida sigue más allá de los separatistas. Los hospitales continúan atendiendo pacientes, las escuelas reciben cada día a sus alumnos y los servicios sociales no paran de recabar solicitudes de atención. Y todo esto hay que pagarlo con fondos públicos. Al respecto, todos los expertos coinciden en afirmar que el actual modelo de financiación ha resultado especialmente lesivo para autonomías como Andalucía, Murcia, Cataluña y, especialmente, la Comunidad Valenciana.

Como ya escribí en esta misma columna el pasado mes de abril, España ha superado una de las peores crisis de las últimas décadas y ya ha llegado la hora de aprovechar el nuevo escenario económico para afrontar la reforma de un modelo de financiación que garantice los recursos necesarios a la Generalitat para afrontar el gasto social y apostar por infraestructuras competitivas y rentables como el Corredor Mediterráneo. El PP y el PSOE, que juntos suman una holgada mayoría parlamentaria, deben ponerse ya manos a la obra. Y están condenados a entenderse. En solitario no lo podrán hacer.

Ahora bien, conforme titulé entonces, me reafirmó de nuevo en sostener que España no ha robado a los valencianos ni ha existido expolio fiscal alguno. Ni con el actual Gobierno del PP ni con los anteriores, entre ellos el del PSOE, en cuyo mandato se aprobó el actual modelo que este sábado protagonizará una manifestación convocada en Valencia con el lema de «Por una financiación justa».

Imagen de la presentación de la manifestación de este sábado
Imagen de la presentación de la manifestación de este sábado-EFE

El objetivo de la marcha es loable, pero lo que se desprende de ella es una causa común contra el Partido Popular, la formación más votada en la ciudad, en la Comunidad Valenciana y en el conjunto de España. Hace bien Isabel Bonig en no sumarse a una manifestación en la que, más allá de la buena fe de muchos de los que asistirán, algunos grupos aprovecharán la oportunidad para volver a desplegar sus esteladas por las calles de Valencia y pregonar sus lemas acerca de la «independencia», la «soberanía fiscal» o el «estado valenciano». Unas tesis respetables, amparadas en la libertad de expresión que garantiza la Constitución española, pero que nada tienen que ver con el lema de la manifestación ni con el objetivo plausible de mejorar los recursos públicos para los valencianos.

Los convocantes de la marcha, UGT y Comisiones Obreras, de la mano de la patronal CEV, han advertido de que no reconocerán otro lema que no se el oficial de la manifestación. Una actitud valiente que les honra. El PSPV y Compromís, que irán tras la segunda de las pancartas unitarias, no han hecho lo mismo. Es más, compartirán tela con Acció Cultural del País Valencià, la entidad «hermana» de los separatistas catalanes de Òmnium Cultural, y con Escola Valenciana, ambas fervientes partidarias del derecho de autodeterminación. Todas las cabezas visibles de la marcha de este sábado, con la paradójica excepción de la patronal, tienen un nexo que les une y no ocultan. Su animadversión hacia el Partido Popular.

Un cóctel inasumible para el PP y se me antoja que para Ciudadanos, cuya presencia en la manifestación -si es que finalmente se produce- solo se explica por el cálculo de arañar unos cuantos votos a los populares, porque de lo contrario no se entiende que la formación de Albert Rivera salga a la calle junto aquellos que sostienen que Oriol Junqueras y los exconsellers encarcelados son presos políticos. Por lo pronto, los organizadores no han reservado hueco para ningún representante de Ciudadanos tras la pancarta. Al PP nunca se le esperó.

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