Juan Zumalde - VERLAS VENIR

Envejecer

«Lo mejor sin duda es envejecer despacio»

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Envejecer es una de las pocas cosas del mundo que es irrelevante, trágica y fantástica al mismo tiempo. Porque envejecer preocupa poco o nada cuando se es joven, angustia un poco a los treinta y muchos, bastante a los cuarenta y varios y tremendamente a los cincuenta y pocos, y se convierte en una expectativa fenomenal cuando ya eres un poco viejo (¿65, 72?) y solo te queda eso, envejecer….

Inevitable. Envejecer es un proceso ininterrumpido que sufrimos por el hecho de existir y desde el momento de nuestro nacimiento. Por eso es importante asumirlo con tranquilidad y, sobre todo, hacerlo con elegancia, sobre todo cuando ya apilamos una importante cantidad de años. Con cuidado en los colores a la hora de vestir y pensándolo dos veces antes de subir a esas bicicletas de tres ruedas que nos intentan engañar con su falsa oferta de estabilidad.

Visto todo esto, lo mejor sin duda es envejecer despacio. Poco a poco. Ya que tiene que llegar, disfrutar del camino todo lo posible. Con medida, pero sin complejos. Nadie en el mundo va a ser menos viejo de lo que sea en el momento en que lea estas líneas.

Contaban del médico que recomendaba evitar los placeres de la vida, especialmente los sexuales, como procedimiento para que la vida pareciera más larga, aunque no lo fuera. Pero, en realidad, yo siempre pensé que con esa receta lo más probable sería que el paciente desease la muerte.

Algo de eso ha evidenciado ahora la Universidad de Valencia. Su Instituto Cavanilles ha presentado un estudio que demuestra que no tener relaciones sexuales acelera el envejecimiento. O lo que es lo mismo, que tenerlas nos mantiene jóvenes. Las buenas noticias se acumulan para algunos…

Llegados a este punto, no me queda más que recomendarles que pongan de su parte tanto como puedan para retrasar al máximo el envejecimiento, que puede esperar unos años más para adueñarse de cada uno de nosotros.