Toni Subiela - Peus de plom

Desafío virtual

«Los mismos que estaban en la oposición y denunciaron la corrupción en nuestra tierra ahora se fiscalizan entre ellos en el Botànic»

Toni Subiela
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Da la sensación de que la realidad se puede construir con algunas palabras que suenan veraces, aunque no necesariamente sean verdad; que no importa que esté tu nombre en una lista de corruptos si puedes pagar una cura de imagen en distintos grupos de comunicación.

Algunos levantan a los suyos con el “no es no” vendiendo una idea y acaban con el “no es sí” sin pestañear siquiera. Otros nos cuentan lo de “bajaremos los impuestos” y pasan sin ruborizarse a “en verdad los subiremos”. Las cosas se viven con inmediatez, la memoria es corta, como si habláramos en mensajes de whatsapp que apenas tienes tiempo de leer.

Me pregunto si estamos acostumbrándonos a una vida virtual paralela; si las redes sociales, los perfiles repensados, las fotos posando o las escenas construidas, no están difuminando lo cotidiano, lo palpable, en definitiva, lo importante.

Los mismos que estaban en la oposición y denunciaron la corrupción en nuestra tierra ahora se fiscalizan entre ellos en el Botànic. Aquellos que vaciaron nuestras arcas y nunca rindieron cuentas, ahora exigen sin rubor a los demás la transparencia que nunca tuvieron.

Hay quien dijo que ya tenía un país independiente anticapitalista en el que otro tipo de gente no cabía y ahora vive huida de la justicia en la ciudad más cara de Europa y de forma mantenida. Es un gran show de realidad aumentada, un juego de rol con graves consecuencias al que se jugó sin ninguna consciencia.

Son tiempos de decir una cosa y hacer la contraria, de políticos que animan a la gente para un cambio que acaba defraudando después. Vivimos una época acostumbrada a la falsedad, a la posverdad o, simplemente, lo que se ha dicho toda la vida: la mentira.

Tenemos una oportunidad para romper con lo que parece establecido y normalizado, con las palabras de postureo y las falsedades que impregnan tanto lo real como la realidad.

Es tiempo de pasar del dicho al hecho, de no hacer lo que no queremos que nos hagan, aunque ya lo hayamos sufrido demasiadas veces. Es el momento de escoger, de entre todas las formas de hacer política, la honesta, la que se pone al servicio de la ciudadanía. Ahora, en tiempos de videopolítica y telerrealidad crecientes, debemos contribuir a que la gente perciba las cosas claras, a que pueda ver sin ninguna distorsión lo que tiene delante y así, poder apostar por algo verdadero, con la que mejor se identifique.

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