Cuando Maje todavía era María Jesús: así es la mujer acusada de urdir la muerte de su marido

Muchos la recuerdan «coqueta» tras el mostrador de la fontanería de su padre. Dicen que se casó con Antonio para «huir del pueblo».

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«Madre del amor hermoso, ¿me está hablando usted de María Jesús? Yo lo que recuerdo de ella es que era una niña muy aplicada, que le encantaba la Plástica, que ganó algún concurso escolar de dibujo y que le encantaba cuando había que arreglarse y disfrazarse para el festival escolar. Una chiquita muy coqueta. ¡Ah!, y que al ir llegando al Bachiller nos dijo 'hermanas, mejor si me llaman Maje, que me gusta más que María Jesús'. Virgen santa, quién lo iba a pensar entonces...». Una de las profesoras más veteranas del colegio Santa María Magdalena de las Carmelitas de Novelda («mejor no pongas mi nombre, te lo ruego», añade) recuerda así a Las Provincias a María Jesús M. C., hoy tristemente famosa a sus 27 años como Maje y encarcelada junto a su amante y presunto autor material de la muerte a puñaladas de su marido, el ingeniero Antonio Navarro, de 36 años y conocido en su pueblo (también Novelda) como 'el caldós', el apodo de toda la familia.

En Novelda hizo Maje su pandilla de amigas de toda la vida. Rocío es su mejor amiga. La conoce de niña, con ella va a campamentos religiosos de verano y a su lado está también en Barcelona, donde refuerza sus estudios de Enfermería. Ella es su confesora, con la que hablará luego de sus noches locas con el guardia urbano al que conoció en Cataluña o con el publicista de Valencia con el que estaba cuando Antonio fue letalmente asaltado, según informa Las Provincias.

En las redes sociales lucen algunas fotos de sus noches de fiesta con otras amigas. Algunas tan sonrojantes como una de la hoy viuda, sonriente y deslumbrante, con cuatro amigas en una discoteca de Alicante... apenas un mes después del asesinato de Antonio en su garaje de la calle Calamocha. Hoy, sus íntimas reniegan de ella. Ni Rocío quiere hablar. «Nosotras no sabíamos absolutamente nada de la segunda vida que llevaba Maje, y no puedo darte ninguna información de interés público. Así que me gustaría que dejaras de molestar», es la única declaración que hace una de sus conocidas.

El destino unió a Antonio y María Jesús a través de un hermano de ella. Víctor, el segundo de la casa, estudió Arquitectura en la Universidad de Alicante. Allí cursó también su ingeniería el hoy fallecido. De frecuentar la casa familiar, Antonio acabó echándole el ojo a Maje, y sus caminos se unieron en 2011 a pesar de los nueve años de diferencia de edad: él, 30; 21, ella. «A Maje nunca le ha gustado el pueblo, se sentía prisionera. Vio en Antonio un chaval maduro que podía tirar su vida hacia delante, alguien que estudió en Alicante y no volvió a vivir seguido en Novelda, trabajando en Huesca, Zaragoza, Requena... Eso le atrajo de él. ¿Enamorada ella? Puf... no sabría decirte, él mucho», describe un familiar del hoy fallecido. María Jesús fue su primera novia. Y la única.

Seductora, ambiciosa, capaz de engatusar a cualquiera... Algunas de las armas de Maje salieron a relucir en 2014. En aquella fecha le pidió a Antonio 80.000 euros para reformar la casa de los abuelos de ella en la calle Mayor de Novelda. Él estaba decidido a dárselos, pero su familia le convenció para no hacerlo. O al menos, no sin más. Antonio pidió a Maje que escrituraran a mitad la vivienda, por la elevada cuantía del préstamo. Ella se negó y la relación se truncó.

Por poco tiempo. Maje se sentía incómoda en Novelda. Tenía que volar. La relación se fue retomando. Primero como amigos, visitó varios fines de semana a Antonio en sus destinos como ingeniero en Alicante, Teruel y Zaragoza. Al final a él le salió un buen destino en Ferrovial como ingeniero en la base de mantenimiento de carreteras de El Rebollar. 1.700 euros de sueldo más dietas, coche de empresa, comidas... Maje consiguió también empleo en Valencia. Una residencia de ancianos regida por una orden de religiosas en Torrent y en la Salud. Pluriempleada para reunir unos 28.000 euros brutos anuales. Comenzaron a vivir juntos en un piso compartiendo gastos. El roce hace el cariño. Y la relación se retomó ya camino del altar con la compra del piso en la calle Calamocha. Maje puso unos 15.000 euros. Él, casi el 80% del precio.

La cosa entre ambos nunca fue fácil. Un mes antes de la boda, una relación de María Jesús con un fisioterapeuta casi da al traste con el enlace. Antonio perdonó.

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