Cine «Amar», una historia de desamor adolescente con una Valencia muda y abstracta como telón de fondo

El debut en el largometraje de Esteban Crespo, nominado a los Oscar en 2014, llega hoy a las salas de cine españolas

Imagen de una escena de la película «Amar»
Imagen de una escena de la película «Amar» - ABC

La ciudad de Valencia llegará este año por partida doble a las salas de cine de todo el país. La comedia de César Sabater “Paella Today”, cuyo estreno está previsto para el próximo verano, mostrará abiertamente la capital del Turia como un pintoresco escaparate. En “Amar”, el director Esteban Crespo busca el efecto contrario; los dos protagonistas de su historia se mueven en una urbe abstracta y hasta cierto punto ficticia. La tangencial alusión a la discoteca Spook o las breves secuencias rodadas en el interior del Salón de las Cortes del Palau de la Generalitat son prácticamente los únicos elementos que ponen sobre la pista al espectador sobre el contexto en el que se desarrolla este retrato de desamor adolescente, que supone el debut en el largometraje del realizador madrileño.

Avalon, productora dirigida por la valenciana María Zamora, fue la que decidió la localización de la película, que a priori no convencía a Crespo. “Mi idea era rodar en una ciudad fría e industrial, porque lo que me interesaba era poner un contexto del que los personajes quisieran escapar. Valencia es sol, palmeras, comida… es un sitio al que quieres ir a vivir, no al revés. Pero me gustan las mentiras del cine, así que fuimos a Puerto de Sagunto buscando paisajes industriales y encontramos otros sitios donde fuimos capaces de recrear esa sensación de opresión que la película necesitaba”, comenta el director a ABC.

En el reparto, protagonizado por los jóvenes Pol Monem y María Pedraza, destaca la presencia de Natalia Tena, actriz británica de origen español conocida sobre todo por su papel de Nymphadora Tonks en las películas de la saga de Harry Potter y por el de la salvaje Osha en la serie televisiva de HBO “Juego de Tronos”. También encontramos caras conocidas de la cantera actoral valenciana, como Marta Belenguer, Antonio Valero y Nacho Fresneda.

“Amar” es una película sobre adolescentes concebida para hacer saltar los resortes emocionales de aquellos adultos que han vivido un primer gran amor. “Es una historia que trata a los jóvenes con respeto. Hemos intentado ser honestos y huir de la idealización. Me propuse contar lo feo, todo eso que no se cuenta; ese pasado que nosotros mismos tapamos con un visillo cuando nos hacemos mayores”. Su objetivo por tanto es recordarnos la imperfección de ese primer amor que no se sabe gestionar bien “porque no tienes las herramientas para hacerlo”, y que no siempre nos hizo comportarnos de forma honorable, y que por tanto nos avergüenza”.

Fotograma de la película «Amar»
Fotograma de la película «Amar»- ABC

Ésa es la razón por la que la cinta no arranca con el clásico “chico-conoce-chica”, sino con un clímax: dos enamorados ensortijados en el núcleo de su burbuja. A partir de ahí, todo irá cuesta abajo: inseguridad, celos, enfrentamientos paterno-filiales. La vida, vaya. Ese tránsito desde la cumbre hasta el valle de la “madurez” se realiza tanto en el plano narrativo como en el estético. El tratamiento psicológico del color y la luz ha sido una de las prioridades de Esteban Crespo, director reconocido con un Goya y nominado a los Oscar en 2014 por el cortometraje “Aquel no era yo”. “Hemos trabajado mucho la fotografía, que al principio de la película es muy luminosa y se va oscureciendo gradualmente hacia colores más fuertes y sórdidos como el rojo y el negro, que muestran ese desgaste del amor”. En el aspecto sonoro, la película solo cuenta con dos canciones. “El resto es música abstracta, que se confunde por momentos con los efectos sonoros de ruido de ascensores y fábricas. Ha sido nuestra manera de transmitir esa sensación de angustia vital de los personajes”.

Próximo reto: un thriller

La génesis de “Amar” fue un guion escrito por Crespo hace quince años y desdoblado en dos cortometrajes -“Amar” y “Siempre quise trabajar en una fábrica”-. Su conversión en largometraje fue posible gracias al interés de Avalon y a la entrada de Televisión Española y Netflix en el proyecto.

“Para mí tiene mucho sentido que ésta sea mi primera película, porque la siguiente [“Black Beach”] será un thriller mucho más complicado de rodar”, reconoce el realizador madrileño. En cuanto a la valoración sobre su experiencia en el “maratón” del largometraje, Crespo se muestra muy claro: “Se habla mucho de lo difícil que es condensar una historia en un corto, pero mantener el interés del público durante hora y media... ¡eso se las trae! En la etapa del montaje, que es (como decía Orson Welles) en la que se hace cine de verdad, hay que mantener la cabeza fría y estar dispuesto a renunciar incluso a escenas fantásticas a nivel estético o interpretativo. Lo que manda es el ritmo”.

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