Cultura

Las cabezas de Manolo Valdés conquistan Valencia

El artista afincado en Nueva York exhibe hasta el 10 de diciembre las seis piezas monumentales instaladas durante 2016 en una plaza de París

VALENCIAActualizado:

Desde que comenzara a crear esculturas monumentales hace quince años, Manolo Valdés (Valencia, 1942) ha tenido la oportunidad de exponer su obra en los entornos más privilegiados. Entre ellos, la avenida Broadway de Nueva York, el castillo de Chambord en el valle del Loira (Francia), el Palais Royal de París o el desierto de Arizona. Pero la exposición que ayer se inauguró en Valencia es la primera que se plantea dentro del agua. También es la primera ocasión en la que el artista valenciano integra su obra «dentro» de la de otro creador contemporáneo.

Después de superar las reticencias iniciales a ocupar el Lago Sur de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, Valdés considera que el têt-à-têt con el complejo arquitectónico de Santiago Calatrava se ha resuelto con armonía. Se maravilla al distinguir en la superficie de este amplio estanque de apenas unos centímetros de profundidad el reflejo especular de estas piezas de más de cinco metros de altura y hasta diez toneladas de peso. «Espero que Calatrava no esté enfadado -bromea-. Soy un gran admirador de su obra».

Este proyecto expositivo, cuyo presupuesto ronda los 500.000 euros, llega a Valencia de la mano de la Fundación Hortensia Herrero, presidida por la mujer de Juan Roig, propietario de Mercadona. Esta entidad es también la impulsora de otras obras de mecenazgo en la ciudad, como la restauración de los frescos barrocos de la iglesia de San Nicolás o la rehabilitación integral del Colegio Mayor de la Seda. «Para mí era un sueño, casi una utopía, traer esta exposición. La vi cuando se instaló en la Plaza Vêndome de París a través de unos catálogos y pensé que sería maravilloso que traerla a mi ciudad», apuntó Hortensia Herrero durante el acto inaugural, que tuvo lugar ayer por la tarde.

La exposición, comisariada por Javier Molins, viene con la estela del éxito rotundo recabado en la capital francesa, donde se vendió de la primera a la última pieza. De hecho, las que el público podrá contemplar hasta el 10 de diciembre en la Ciudad de las Artes y las Ciencias son las segundas copias que salen del taller-fundición que posee el artista en Madrid.

Las seis obras de gran formato que componen este conjunto fueron realizadas en 2016 y presentan algunas innovaciones dentro de la trayectoria del escultor español, afincado en Nueva York desde hace 26 años. La principal es la policromía. Valdés ha renunciado puntualmente a su costumbre de dejar al descubierto la pátina del metal para abrazar la tradición de esculturas pintadas que comparten tanto los frisos del Partenón y las tallas barrocas de Alonso Cano y Berruguete, como las esculturas contemporáneas de Anish Kapoor y Jeff Koons. «También empecé a acordarme de mis orígenes en Valencia, cuando iba al Puerto y veía esas planchas de metal pintadas de cadmio de azul y verde, con capas y capas de colores desgastados por el paso del tiempo», según relata Valdés a ABC.

No es la única licencia colorista de esta muestra, que se iluminará por las noches con ocho tonalidades distintas. Valdés vive la mayor parte del año en Nueva York, donde tiene su estudio de pintura, y apenas algún que otro mes en Madrid, donde cuenta con un amplio taller enfocado a la escultura monumental. Su obsesión con los pinceles no le permite alejarse mucho de la Gran Manzana. «Me levanto siempre optimista, creyendo que soy Superman, y voy andando al estudio, que está a una hora y media de camino. Cuando he avanzado la mitad, comienzo a ponerme nervioso, porque quiero coger ya los pinceles y ponerme a trabajar. Así que termino cogiendo un taxi o el autobús para llegar antes. Al final del día soy menos optimista, porque ya he visto los resultados. A veces estás muy contento, pero generalmente la cosa no es como esperabas. Pero eso es precisamente lo que te hace volver al día siguiente con la misma intensidad y ganas».

Ya desde sus inicios dentro de Equipo Crónica, Valdés siempre ha buscado la convivencia entre la reinterpretación del pasado (de ahí sus recurrentes referencias a «Las meninas» de Velázquez o a las figuras femeninas de Matisse) y la apropiación de objetos del mundo contemporáneo.

Imagen de la exposición
Imagen de la exposición- ROBER SOLSONA

Muy frecuentemente, éstos se transforman en tocados: una pamela que le llamó la atención al ver a una elegante señora que paseaba por Miami, o una nube de mariposas que una vez vio cómo revoloteaban encima de la cabeza de alguien en el parque.Ante la diatriba entre exponer una obra en la calle o hacerlo dentro de un museo -a la vista de un grupo más limitado de personas, pero supuestamente interesadas en contemplar su obra-, Valdés duda. «Son satisfacciones distintas. La obra pública siempre produce sensaciones y miradas muy diversas. Una vez expuse en Nueva York y el Ayuntamiento quiso que las esculturas se extendiesen desde Columbus, en la zona rica de la ciudad, hasta el Harlem hispano. Los comentarios en unos y otros barrios eran muy distintos, pero la adhesión a las obras era igual. Uno de los comentarios en los barrios pobres era que los sombreros de mis esculturas eran como los de Lady Gaga. Cuando se hace una asociación así significa que has pensado en ello, y eso siempre es positivo. Recuerdo también un hombre que pedía limosna y se trasladó a vivir debajo de una de mis esculturas mientras duró la exposición. La hizo suya, y eso me gusta».

Votación popular

La Fundación Hortensia Herrero se ha comprometido a adquirir una de las seis esculturas que componen la exposición, para cederla posteriormente a la ciudad de Valencia. La pieza será elegida mediante una votación popular en la que podrán participar todos los visitantes de la muestra. A tal efecto, se han distribuido nueve urnas en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. La obra ganadora se instalará finalmente en la Marina del Puerto de Valencia, junto a la escuela de empresarios EDEM y la incubadora de «start-ups» Landadera, ambas fundadas por el presidente de Mercadona, Juan Roig. El plazo de votaciones permanecerá abierto hasta el 10 de diciembre.