Política

Lucha por el control del PSPV: los sanchistas inician el pulso contra Ximo Puig tras su apoyo a Susana Díaz

El presidente de la Generalitat trata de amarrar el poder orgánico y apela a la necesidad de unidad para gobernar

Rafa García admite que sólo habrá pacto si el jefe del Consell deja la secretaría general

Ximo Puig, acompañado por Manolo Mata y Carmen Montón, este lunes durante la presentación de su candidatura con el lema «l'esquerra en marxa» - MIKEL PONCE

La carrera por el control del PSPV ha arrancado oficialmente este lunes con la presentación de las candidaturas de cada bando. Por un lado, el actual líder, Ximo Puig, tratará de revalidar el cargo desde su posición de presidente de la Generalitat. Por otro, el alcalde de Burjassot, Rafa García, se lanza al intento de arrebatarle la secretaría general aupado por la dirección nacional del partido.

La confrontación ya se confirmaba como inevitable el pasado fin de semana durante el congreso en el que Pedro Sánchez salía «bendecido» por las bases y los ánimos se mantienen tensos. Los cercanos al líder del PSOE, como su «número dos», José Luis Ábalos -también secretario general en la provincia de Valencia-, no quieren olvidar lo que consideran un errático apoyo de Puig (junto a sus cargos públicos afines) a Susana Díaz y han optado por una operación de debilitamiento contra el jefe del Consell. Existe sed de venganza.

Tras los resultados de las primarias, con un amplio margen a favor de Sánchez en la Comunidad Valenciana, el tablero ya estaba listo para tratar de coger las riendas de la segunda federación con más número de militantes. Las posibilidades de victoria de uno u otro en esta relevante batalla territorial poco se atreven a aventurar en un partido como el socialista donde todos asumen que puede ocurrir cualquier cosa.

Puig ha centrado el mensaje en lo que resulta su mejor defensa: situarse al frente del Ejecutivo autonómico después de 20 años de travesía en el desierto para el PSPV. «Necesito un partido fuerte y unido para gobernar». Se ha presentado en el Jardín Botánico de Valencia, símbolo del actual pacto de Gobierno que le llevó al Palau, y rodeado de dirigentes socialistas que apoyaron abiertamente a Pedro Sánchez en las primarias o incluso cercanos a Patxi López. Entre ellos se encontraban la consellera de Sanidad, Carmen Montón; el síndic socialista en las Cortes, Manolo Mata; o el alcalde de Torrente, Jesús Ros.

Una imagen con la que pretende demostrar la integración y separar lo que ocurre en la formación a nivel nacional con la visión que se tiene en la Comunidad Valenciana (una diferencia que considera que le puede beneficiar). «Hace 5 años éramos un partido dividido y en la oposición, que sólo pensaba en las familias orgánicas y ahora piensa en las valencianas. Se encuenta en el mejor momento desde hace 22 años», ha señalado.

Aunque considera que «no hay motivos suficientes» para presentar una lista alternativa, el líder del PSPV ha indicado que «todos los procesos democráticos benefician a este partido», rebajando el tono de sus declaraciones de este domingo en las que pidió explicaciones ante lo que entiende como un «ataque» que pretende mermar su liderazgo.

Apuesta por la bicefalia

Ya por la tarde, el alcalde de Burjassot, Rafa García, ha aparecido en la sede del PSPV rodeado de decenas de militantes, muchos de ellos miembros de las plataformas creadas durante los últimos meses en defensa de Pedro Sánchez. En la sala lo acompañaban, entre otros, la diputada autonómica Mercedes Caballero (mano derecha de Ábalos en Valencia); el acalde de Xirivella, Michel Montaner -quien ha renunciado finalmente a presentarse a las primarias-; el exalcalde de Elche, Alejandro Soler; y el alcalde de Albal, Ramón Marí.

Rafa García, alcalde de Burjassot, presenta su candidatura en la sede del PSPV
Rafa García, alcalde de Burjassot, presenta su candidatura en la sede del PSPV- MIKEL PONCE

Con un mensaje similar al de Sánchez, se ha presentado como la voz de la militancia tras la fuerte movilización en favor del líder del PSOE reclamando una «mayor participación». Aun así, ha negado que su candidatura respondiera a un impulso de la dirección nacional y ha intentado rebatir en multitud de ocasiones que suponga un desafío. La intención, ha manifestado, es «hacer más partido» y evitar que «cuatro estén tomando las decisiones importantes» en el seno de la formación.

El acuerdo entre ambas candidaturas se plantea muy complicado. La condición por parte del sector de Sánchez y Ábalos es que Ximo Puig apueste por la bicefalia y deje la secretaría general, a lo que el jefe del Consell se niega. «Debe dedicar mucho tiempo a la Generalitat y esto no puede ir en detrimento de la actividad de partido. El Gobierno autonómico está haciendo un buen trabajo, pero el partido a nivel orgánico está parado», ha afirmado Rafa García.

El alcalde de Burjassot ha intentado desvincular la situación orgánica con la pública pese a la evidencia de que la figura de Puig como presidente se desgastaría. Es, ha sentenciado, una «lectura equivocada».

Como hechos concretos, García ha criticado que en los dos últimos años se hayan producido menos comités del PSPV «para dar cuenta de la gestión» y que no se haya tenido en cuenta a la militancia para tomar «decisiones importantes». Queda claro que la decisión de Ximo Puig de firmar para forzar la caída de Pedro Sánchez y de secundar la abstención a un Gobierno del PP no ha sido perdonada. La siguiente contienda será la recogida de avales, que finaliza el próximo 2 de julio.

Toda la actualidad en portada

comentarios