LA POLÍTICA FISCAL DEL TRIPARTITO

El año arranca con subidas del IBI del 25% y del impuesto de Patrimonio

La Generalitat mantiene el gravamen autonómico para la gasolina más caro de España con 4,8 céntimos por litro

El Metro y el TRAM congelan las tarifas pero el Consell crea tres tasas nuevas por servicios administrativos

Imagen tomada en el centro de Valencia la pasada semana - MIKEL PONCE

El ejercicio fiscal para los contribuyentes valencianos ha arrancado marcado por las subidas del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) que alcanzan hasta el veinticinco por ciento y el incremento del gravamen sobre el Patrimonio como principales novedades. Por contra, permanecerán congeladas las tarifas del transporte público dependiente de la Generalitat (el Metro de Valencia y el TRAM de Alicante y de Castellón). En cambio, el Consell mantiene el impuesto que grava la gasolina y el gasóleo con 4,8 céntimos el litro, lo que supone la tarifa más alta de España junto a Andalucía, Castilla-La Mancha y Baleares. El Ejecutivo devolverá el importe del impuesto a los transportistas profesionales.

El 1 de enero comenzaron a aplicarse los primeros presupuestos aprobados por los gobiernos surgidos de las elecciones municipales y autonómicas del pasado mes de mayo compuestos en la Generalitat y en los principales ayuntamientos de la Comunidad Valenciana gracias a los pactos alcanzados entre las formaciones de izquierdas -fundamentalmente PSPV, Compromís y Podemos-.

El cambio de signo político ha comportado cambios en la política fiscal. Así, respecto al Impuesto de Bienes Inmuebles, desde el Ministerio de Hacienda se ha fijado una reducción del diez por ciento a nivel estatal, aunque algunos ayuntamientos han optado por no aplicarla, lo que supone una subida encubierta de la tasa que cobrarán a sus vecinos. Por número de profesionales autónomos y empresas afectadas, la subida del tres por ciento en la ciudad de Valencia representa la presión fiscal más notable, que notarán en su cuenta de resultados en más de 1.500 negocios.

La mayor subida del recibo de la contribución se produce en la localidad de Gandía, gobernada por la socialista Diana Morant, que el pasado verano ya acordó incrementar el IBI a sus vecinos un 25% y el impuesto de vehículos un 20% para poder hacer frente a un plan de ajuste con el que refinanciar la deuda de más de 300 millones de euros.

Los vecinos de El Campello, Torrevieja y Elda también pagarán más este año en concepto de IBI. Situaciones parecidas de rebajas inferiores al 10% que esconden subidas reales se vivirán durante el ejercicio de 2016 también en los municipios alicantinos de Villena y Villajoyosa, gobernados por Javier Esquembre (Los Verdes) y Andreu Verdú (PSPV), que solo bajan un punto el tributo; en Alcoy, donde el socialista Antoni Francés ha hecho lo propio en un 2%; y en Elche, con su compañero de filas Carlos González (3%).

Mientras, en el año que ahora comienza la Generalitat rebajará de 700.000 a 600.000 euros la cuantía del mínimo exento de tributar por el Impuesto sobre el Patrimonio, de modo que se amplía en 1.832 el número de contribuyentes obligados a declarar (unas quinientas familias más que en el actualidad, de acuerdo con los primeros cálculos). Asimismo, el Consell ha creado una tarifa propia en este impuesto que supone, respecto a la estatal, el incremento de los tipos de gravamen en un porcentaje cercano al 25%, de forma que se prevé recaudar 23,38 millones de euros anuales.

Nuevas tasas

Además se crean tres nuevas tasas y se actualizan otras para la adaptación de las mismas a la realidad prestacional y coste efectivo de los servicios administrativos que incrementarán los ingresos en 1,8 millones de euros. Por contra, el Consell amplía los beneficios fiscales a las familias monoparentales de categoría especial -las de categoría general tendrán una bonificación del 50% del importe de la tasa- y a las víctimas de actos de violencia sobre la mujeres.

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