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Cataluña - Política

Los partidos dan por hecho un adelanto electoral en Cataluña

El PDECat no cierra el debate sucesorio y pide centrarse en el referéndum por la indepencencia en un esfuerzo por desviar la atención

Carles Puigdemont y Artur Mas
Carles Puigdemont y Artur Mas - EFE

Recurriendo al clásico de Jordi Pujol del «això no toca» (esto no toca), el PDECat trata de cerrar a toda costa el debate sucesorio en el partido. La confirmación por parte del presidente Carles Puigdemont de que no quiere ser el candidato en unas nuevas elecciones ha abierto en el partido el incómodo debate sobre quién debe ser su cartel electoral, precisamente en un momento en el que la prioridad absoluta, aseguran, es el referéndum y no las elecciones. Con todo, la percepción de que el citado referéndum es más un instrumento que un objetivo realista hace que, a la fuerza, la disputa se haga inevitable. Mientras los partidos de la oposición, convencidos de que Cataluña se acerca a un fin de ciclo político, se preparan ya para unas autonómicas adelantadas.

Ignorando lo que todo el mundo da por hecho, en el PDECat siguen vendiendo no obstante el referéndum. Así lo confirmó la coordinadora general del partido heredero de CDC, Marta Pascal. «De candidatos ya hablaremos cuando toque, si me permiten la expresión pujoliana», apuntó Pascal, que añadió que lo que ahora «toca es referéndum y tocan argumentos para votar sí».

Pese a los intentos de la dirección, la renuncia de Puigdemont –que él mismo trasladó al comité nacional del PDECat reunido ayer– está convulsionando al partido, dirigiendo de nuevo los focos sobre la figura del expresidente Artur Mas. A él aludió ayer la que también se ha señalado como un hipotético relevo, la consejera portavoz Neus Munté, para quien Mas –del que ayer se cumple un año de su «paso al lado» tras el veto de la CUP–, sería un «un grandísimo candidato».

El papel de Mas

Munté, en cualquier caso, y como también hizo Pascal, apuntó que el partido debe «centrar todas las energías y las fuerzas» en la «prioridad de 2017 en Cataluña, que es el referéndum», sin «distraerse con otros debates». El asunto sucesorio, según Munté, se abrirá cuando quede fijado un «calendario electoral». Otro tanto piensan en ERC, principales beneficiarios del desgobierno en el PDECat. «Todos tenemos que poner el acento en el referéndum, y no dejar que nos afecte este tema», apuntó ayer Sergi Sabrià, portavoz de ERC.

Según la hoja de ruta pactada entre Junts pel Sí y la CUP, el referéndum debería celebrarse en la segunda quincena de septiembre, para dar paso, en el plazo de seis meses y en caso de victoria del «sí», a unas nuevas elecciones autonómicas, estas sí de tipo constituyente. Eso es lo que señala el acuerdo, aunque todos los partidos dan por descontado que, ante la imposibilidad de celebrar una consulta con garantías, bien por falta de acuerdo con el Estado bien por la imposibilidad de un reconocimiento internacional si se celebra de manera unilateral, el escenario más probable es de unas nuevas elecciones autonómicas.

Así lo apunta con claridad la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, para quien 2017 será el año del «fin de ciclo» del actual ejecutivo catalán. «Creo que se acerca un fin de ciclo y que se verán obligados a convocar elecciones», apuntó.

Esta percepción se incrementa por el hecho de que en el entorno de los «comunes» el apoyo al referéndum no implica que vayan a dar apoyo a los independentistas si al final apuestan por la unilateralidad. La demanda de Xavier Domènech de que se convoquen «elecciones ya» se oyó como una rotura del frente proreferéndum que hacía apenas dos semanas simbolizó la foto conjunta entre Puigdemont y Ada Colau. En cualquier caso, para Arrimadas, el primer año de gobierno de Puigdemont se puede resumir en «hablar mucho de independencia, de repetir el 9N y de recurrir al victimismo para no asumir las críticas» sobre su gestión del día a día.

En la misma línea se expresó el líder del PPC, Xavier García Albiol: «Estoy seguro de que el deseo sincero del presidente Puigdemont sería volver a repetir como candidato. Si no lo hace, no será por responsabilidad ni porque su misión ya se ha acabado, sino porque simplemente no se atreve a presentarse a las elecciones, porque es muy consciente que se le llevarán por delante; a él y a cualquier candidato de Convergència», señaló.

Por su parte, el líder del PSC en Barcelona, Jaume Collboni, leyó también los movimientos en el PDECat en clave de fin de ciclo: «La retirada de Puigdemont es la crónica de una muerte anunciada. Todo lo que hace referencia a un proceso que no cuenta con diálogo ni con el acuerdo del Estado no es viable y no es posible».

Mientras los partidos siguen preparándose para las elecciones, el independentismo sigue vendiendo la pócima de un referéndum imposible.

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