Cataluña - Política

El soberanismo aplasta a la oposición para aprobar la ley y convocar la consulta

La mayoría de JpS y la CUP impone el rodillo para forzar el referéndum del 1-O

El referéndum de independencia de Cataluña ya está convocado. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y su Gobierno firmaron anoche el decreto de convocatoria de la consulta de autodeterminación del 1 de octubre tras una tensa sesión plenaria en el Parlamento catalán, una sesión en la que los grupos de la oposición, directamente, fueron aplastados por una mayoría independentista que usó el rodillo para imponer sus planes.

A cinco días de la celebración de la Diada del 11 de septiembre, la reacción que tenga a partir de ahora el Govern tras la suspensión que inmediatamente llegará del Tribunal Constitucional fijará la medida y la gravedad de lo que en Cataluña está por venir. Por lo pronto, en el Govern la épica se impone, y ayer tras firmar el decreto de convocatoria, Puigdemont aseguró que se defenderá «hasta el final el derecho de los catalanes a votar». «Tratar a los catalanes como súbditos no es democracia», añadió el presidente.

Contra la oposición, contra los letrados del Parlament, contra el Consejo de Garantías Estatutarias y contra el más mínimo decoro democrático, la mayoría soberanista aprobó primero la ley para luego el Govern en pleno sacar adelante la convocatoria de un referéndum que el Tribunal Constitucional (TC) ya ha señaladoque está fuera del marco democrático y legal. Todo se hizo en el transcurso de un bronco y accidentado pleno en el que Ciudadanos, PSC, PP, y en parte también Catalunya Sí que es Pot, trataron sin éxito de hacer valer sus derechos.

Retorciendo el reglamento y desoyendo las advertencias de todo tipo que señalan la ilegalidad de lo cometido, Junts pel Sí y la CUP cumplieron su amenaza y sacaron adelante un texto y una convocatoria que, cinco años después del inicio del proceso soberanista, consuma el desafío al Estado. La votación se llevó a cabo con los partidos constitucionalistas fuera del hemiciclo y con la mayoría independentista entonando «Els Segadors» tras la aprobación.

«Filibusterismo»

Nadie en la Cámara recordaba un pleno tan crispado, con tantas interrupciones, donde los grupos secesionistas -sobre una mayoría de escaños que no se corresponde con una mayoría de votos en las últimas elecciones- bandearon a los de la oposición, que apelando al reglamento lograron dilatar el debate hasta casi entrada la noche. Junts pel Sí y la CUP acusaron al resto de grupos de «filibusterismo parlamentario». La oposición directamente acusó al soberanismo de haber pisoteado la democracia para sacar adelante a cualquier precio la ley de la consulta.

El pleno comenzaba por la mañana con la admisión a trámite de la ley en la Mesa del Parlament, lo que dio pie, ya en el pleno, a que Junts pel Sí y la CUP, apelando al artículo 83.1 del reglamento, reclamasen una modificación del orden del día para forzar el debate y la votación de la ley. A partir de entonces, una sucesión de interrupciones forzadas por la oposición para reunir a la Mesa y la Junta de Portavoces, donde todo intento de reconducir la sesión por los cauces del reglamento y del respeto democrático fue torpedeado por la mayoría soberanista. La ley y el decreto de convocatoria tenían que aprobarse ayer a cualquier precio, y así lo hizo el soberanismo pasando por encima de todo.

Cuantos más argumentos legales en contra del atropello soberanista, más crispado se tornaba el debate. A media mañana ya se sabía que el secretario general del Parlament y el letrado mayor registraban un escrito advirtiendo de que la tramitación de las leyes de ruptura era contraria a las advertencias del TC. Fueron ignorados con la misma determinación con la que la propia Forcadell apretó el botón para publicar desde su ordenador, y gracias a una «pasarela» informática, le ley en el Boletín Oficial del Parlament (BOPC). El secretario general de la Cámara se había negado a ello. Casi de manera simultánea, la Fiscalía Superior de Cataluña anunciaba una querella por los delitos de desobediencia y prevaricación contra los miembros de la Mesa.

En medio de una gran bronca, con constantes interrupciones, se abría un debate –incomprensible para no iniciados– sobre formas y procedimiento. Con la presidenta Carme Forcadell actuando más que nunca como parte, el pleno acabó votando y acordando la modificación del orden del día, abriéndose un periodo de dos horas para la presentación de enmiendas. En este lapso se tuvo conocimiento de un dictamen del Consejo de Garantías Estatutarias –inusual por la prontitud con la que se hizo público–, en el que se daba la razón a la oposición. El dictamen también fue ignorado.

Moción de censura de Cs

La reanudación del pleno resultó tan caótica como el inicio. Siguiendo la tónica de la jornada, la presidenta impuso su criterio y se procedió a celebrar el debate, en el que al menos, tras largas horas de farragosa discusión técnica, se entró en el fondo político.

«El error más grave de la historia democrática en Cataluña. De todo lo que pase, usted será el primer responsable», explicaba la líder de Cs, Inés Arrimadas, antes de anunciar que iba a presentar de inmediato una moción de censura. El líder del PPC, Xavier Garcia Albiol, advirtió de que la ley «no entrará en vigor jamás» porque, apuntó, «es un ataque a la democracia» que el Gobierno responderá con «firmeza y proporcionalidad». Por su parte, Miquel Iceta (PSC) añadió que «el acto de hoy tendrá consecuencias muy negativas, pero solo ustedes son responsables». La votación se produjo con los diputados de estos grupos ya fuera del hemiciclo. 72 votos a favor y las 11 abstenciones de un grupo de CSQP en descomposición. Las banderas españolas que dejaron los diputados del PP se quitaron. Al cierre de esta edición, el pleno proseguía pasada la medianoche con el intento de la mayoría de sacar adelante la elección de los miembros de la Sindicatura Electoral que debería tutelar la consulta.

Poco más que lamentarse pudo hacer la oposición. El independentismo pasó por encima de todo y de todos. El referéndum está convocado y la Generalitat se juramenta para llevarlo a cabo.

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