La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau - EFE

El foco que señala a Colau y otras inquietantes acciones reivindicativas de los independentistas catalanes

Fuentes pintadas de amarillo, pintadas en monumentos históricos y lazos amarillos que lo invaden todo

BARCELONAActualizado:

Un potente foco de luz blanca instalado en la azotea del Palau de la Generalitat señalaba esta noche el lazo amarillo que decora la fachada del Ayuntamiento de Barcelona. Sin embargo, en la sede del Ejecutivo catalán nadie sabe quién ha puesto esa luz en lo más alto de la sede del Ejecutivo catalán, intervenido desde hace semanas a raíz de la aplicación del artículo 155 de la Constitución española.

Esta acción reivindicativa es solo una «performance» más de los incansables activistas independentistas, que dedican ingentes cantidades de tiempo a promocionar su causa por tierra, mar y aire. Si bien durante los primeros años del «procés» la creatividad de los independentistas se limitaba a instalar esteladas por doquier mientras preparaban minuciosamente cada diada del 11 de septiembre, en los últimos años las acciones se han diversificado.

Tras el cese del Gobierno de Carles Puigdemont el amarillo se ha convertido en el elemento central de las reivindicaciones de los militantes soberanistas. Plazas, calles y monumentos se han teñido de este color con acciones que en muchas ocasiones rozan el vandalismo y que han llegado a dividir algunas células independentistas. Asimismo, los lazos de ese color han invadido balcones, solapas y hasta decoraciones navideñas.

En Mataró (Barcelona) la sección local de las juventudes de ERC decidieron teñir las fuentes de varias plazas con tintes de color amarillo para reivindicar la libertad de los «presos políticos» Oriol Junqueras y Joaquim Forn. Esa acción ensució varios monumentos públicos que vieron como sus aguas tomaban extraños tonos amarillos y verdes.

Por su parte, los vecinos del bario de El Clot de Barcelona han sido espectadores mudos de una batalla que la tomó con el popular monumento «Las Pajaritas» de Ramón Acín como lienzo. Durante el mes de enero, las esculturas que presiden la calle Aragón fueron pintadas de amarillo como símbolo de las reivindicaciones independentistas. Posteriormente, varios vecinos anónimos decidieron devolver el blanco original a las «Pajaritas», gesto que fue respondido por los secesionistas con otra capa de pintura amarilla, y así sucesivamente.