El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, junto al vicepresidente catalán Oriol Junqueras
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, junto al vicepresidente catalán Oriol Junqueras
Política

Cataluña ya debe al Estado 51.000 millones, tras cinco años de rescates continuos

La Moncloa tiene en su mano las finanzas de ocho autonomías de las que ya es su principal acreedor

MadridActualizado:

Los gobiernos autonómicos -con el catalán al frente- ya le deben al Estado 150.000 millones de euros, fruto de los continuos y privilegiados créditos que les viene concediendo el Gobierno central desde hace años por la vía del Fondo de Financiación a Comunidades Autónomas, que se distribuye por dos vías: por un lado -y sobre todo- el Fondo de Liquidez Autonómica; por otro, los fondos de Facilidad Financiera.

La marea de préstamos desplegados por el Estado para mantener a flote a las autonomías ha sido aprovechada por todas, excepto por el País Vasco y Navarra. De los otros 15 gobiernos autonómicos, el Estado ya es el principal acreedor de ocho de ellos. Es decir, el Gobierno central es el gran «banco» de esos ejecutivos regionales. Si les cerrara el grifo crediticio, esas administraciones territoriales se verían asfixiadas.

Según los últimos datos certificados por el Banco de España, a 31 de marzo pasado la deuda viva de las autonomías con el Estado ya ascendía a 149.282 millones. Y el montante suma y sigue trimestre a trimestre. Por ejemplo, del 1 de enero al 31 de marzo, el volumen de deuda autonómica en poder del Estado aumentó en casi 700 millones de euros.

El Gobierno central se ha convertido en el principal acreedor de Andalucía, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Cataluña, Murcia y la Comunidad Valenciana. La Administración del Estado tiene en su mano las finanzas de estas ocho autonomías porque es la propietaria de más del 60% de la deuda de sus respectivos gobiernos regionales.

Cataluña, la más auxiliada

En cifras absolutas, el caso más notorio es Cataluña. Mientras la Generalitat sigue adelante con su órdago independentista, no para de poner la mano para pedir dinero prestado al Estado. Con su credibilidad financiera por los suelos desde hace años, la Generalitat es incapaz de financiarse por sí sola en los mercados de deuda, así que se ha echado en brazos del Gobierno central. En estos momentos, el Estado es el titular del 67,1% de la deuda del Gobierno catalán: casi 51.000 de los más de 75.000 millones de euros de deuda financiera que acumula la Generalitat se los debe al Estado.

El Gobierno catalán es, con diferencia, el Ejecutivo autonómico que más tiene que agradecer a este mecanismo de auxilio financiero: de los 150.000 millones de euros que las autonomías le deben al Estado, la tercera parte los adeuda Cataluña.

Comunidad Valenciana y Murcia

En cifras netas, a Cataluña le sigue la Comunidad Valenciana, cuya deuda viva con el Estado roza ya los 35.000 millones. El Ejecutivo central es el titular del 77,2% del endeudamiento de esta comunidad autónoma. Hoy por hoy, sin ese soporte crediticio del Estado, las finanzas del Gobierno valenciano se desmoronarían, al igual que le ocurriría al Ejecutivo catalán.

La dependencia del Gobierno de Murcia también es muy elevada. El 76% de su deuda financiera está en manos del Estado: 6.300 de los 8.300 millones de euros a que asciende en total el endeudamiento público murciano.

Andalucía, Baleares, Canarias...

En el caso deAndalucía el porcentaje de deuda autonómica en manos del Estado roza el 68% (22.000 millones). Al 66,4% asciende en el caso del Gobierno balear; al 66,7% en el Ejecutivo canario; 64,6% en el caso de Cantabria, y 68,5% en el Gobierno de Castilla-La Mancha.

En el lado contrario se encuentran el País Vascoy Navarra. La holgura financiera que les otorgan sus ventajosos regímenes forales les hace tener una baja tasa de endeudamiento y les permite prescindir de los mecanismos crediticios a los que -con más o menos vigor- se han tenido que agarrar el resto de autonomías.

La delicada situación que arrastran la mayor parte de arcas autonómicas, y la necesidad de aliviar sus costes con préstamos «políticos» -mucho más ventajosos que los del mercado-, ha llevado a los gobiernos regionales a echarse en brazos del Estado cada vez más. Lo hacen desde que, hace cinco años, el Gobierno central abriera el grifo y se convirtiera en el prestamista de referencia de la mayor parte de administraciones autonómicas.

De cuatro años a esta parte, el Gobierno central ha disparado el volumen de dinero prestado a los ejecutivos regionales. A finales de 2012 tenía menos del 20% de la deuda autonómica; en estos momentos ostenta más del 53%. Y ese porcentaje sigue aumentando.