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El MNAC rastrea la afición de Ramón Casas a las sombras chinescas

El museo reivindica la cara más bohemia del artista en el 150 aniversario de su nacimiento

El MNAC rastrea la afición de Ramón Casas a las sombras chinescas

Si las paredes del Quatre Gats hablaran descubriríamos muchas curiosidades que faltan por documentar. Algunos afirman que en este local de la calle Montsió se realizaban combates de boxeo y gracias a una donación privada podemos confirmar que también programaban sombras chinescas y que las funciones empezaban a las diez y media de la noche.

El MNAC se suma a la agenda del 150 aniversario del nacimiento del pintor catalán con la exposición «Ramon Casas y las sombras chinescas de Els Quatre Gats». «Estas piezas reivindican su lado más bohemio y popular», subraya Pepe Serra, director del MNAC, que cree que estos objetos inéditos complementan muy bien los fondos del museo.

El legado son once sombras chinescas dibujadas por Casas y realizadas por el dentista Josep Meifrèn. «Son caricaturas de amigos como Ángel Guimerà o el propio Casas –desvela Francesc Quilez, comisario de la muestra-. Las hemos puesto todas en una vitrina y las acompañamos de otros objetos de interés como carteles, invitaciones y álbumes».

Una de las sombras chinescas para Els Quatre Gats
Una de las sombras chinescas para Els Quatre Gats- ABC

Esta puesta en escena nos transporta al ambiente bohemio e irrepetible de Els Quatre Gats. «Vemos un Casas más versátil y polifacético», apunta Quilez.

Donación altruista

Al otro lado de la donación está Pere Giménez-Maifrén, sobrino del realizador de las figuras: «Durante un tiempo estuvieron guardadas en una caja de cartón, después las he tenido en mi casa expuestas durante muchos años y la celebración del año Casas me hizo pensar que era un buen momento para darlas a conocer». Estas sombras suman interés a la actividad de Els Quatre Gats lugar de encuentro del grupo de artistas modernistas.

Son piezas delicadas porque son de cartón y hay que pensar en su conservación. Pepe Serra está muy contento con esta joya que recibe el MNAC por diez años. «Nos ocuparemos de su conservación y creo que es muy buena para nuestras salas de Arte Moderno ofrecer esta exposición. La gente que visita el museo se encontrará con esta grata sorpresa; no sabemos cuanta gente la verá pero está en un lugar de paso privilegiado en la sección de modernismo».

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