Vista del homenaje a Miró de Tàpies
Vista del homenaje a Miró de Tàpies - EFE

La abstracción de Tàpies, una forma de militancia política

La Fundación Tàpies ahonda en la dimensión política del artista catalán

BARCELONAActualizado:

La semana pasada hubo gran revuelo en la Fundación Tàpies porque el tríptico que el artista llevó a la III Documenta de Kassel en 1964 regresaba a Barcelona cincuenta y cuatro años después. El motivo de este traslado era la exposición «Antoni Tàpies. Biografía política» que no pretende ilustrar la vida del artista, sino la vida de su obra.

«Agradezco a todo el equipo de la Fundación su implicación con este montaje que incluye el desmontaje de las puertas principales para que entraran las tres piezas de gran formato de tres por cuatro metros que estaban dispersas por tres museos diferentes», avanza el comisario Carles Guerra, director de la Fundació. Una grúa araña ayudó a la colocación de estas obras enormes que Tàpies realizó en estudio de la calle Zaragoza que le construyó a su gusto el arquitecto Jose Antonio Coderch.

La muestra reúne setenta obras realizadas entre 1946 y 1977, año en que el artista catalán publicó sus memorias. «Tàpies argumentaba que su obra debía tener autonomía. Su abstracción equivale a una forma de militancia política», subraya Guerra, que ha elegido obras vinculadas a diez momentos de su vida. «La cruz aparece desde el principio de su obra y en el contexto que sigue a la Guerra Civil tiene una conexión evidente con los paisajes de la muerte y los cementerios –apunta Guerra–. Y su propia firma acaba confundiendo la T mayúscula con una cruz».

La Documenta de Kasel

«Le invitaron a participar en la Documenta en 1964 a donde viajó con ocho piezas, tres de las cuales son las de gran formato que hemos reunido aquí y que realizó entre 1963 y 1964 –recuerda el comisario-. Tenemos muchos documentos de aquella exposición; las cartas de invitación del director de Documenta Arnold Bodeu y las respuestas del artista pero no hay documentos del impacto de las tres obras que, pese a no ser un tríptico como tal, se colocaron en la misma pared».

Los estudiosos de Tàpies también podrán disfrutar con objetos de gran valor como una carta de André Malraux a Tàpies de marzo de 1974 o el descubrimiento de una enorme sábana con varias firmas en homenaje a Miró donde se lee: «Miró, Catalunya, Libertat». Guerra quiere que quede claro que en los años cincuenta Tàpies ya era uno de los artistas imprescindibles en el mundo: «A lo largo de su vida realizó una obra dinámica y buscó fórmulas para hacer política desde su trabajo».