Vista del mercado de Sant Antoni
Vista del mercado de Sant Antoni - INÉS BAUCELLS

Recta final para la inauguración del renovado mercado de Sant Antoni de Barcelona

Casi nueve años después, el equipamiento municipal reabrirá puertas el próximo miércoles con 235 establecimientos

BARCELONAActualizado:

Nueve año después, el centenario mercado de Sant Antoni, el más grande de Barcelona, reabrirá el próximo miércoles 23 de mayo tras una remodelación integral que ha construido de cero de nuevo el interior del mercado, conservando, eso sí, su imponente esqueleto externo con cuatro grandes naves modernistas.

Los trabajos, que han costado al Ayuntamiento 80 millones de euros, han permitido dotar a la instalación modernista de cinco niveles, cuatro de ellos excavados, lo que supone un total de 53.388 metros cuadrados usables. En los pisos inferiores se podrán incluir todos los servicios pertinentes (como almacenes y espacios de logística para las tiendas pero también aparcamientos para clientes).

Además, las obras han conseguido que la majestuosa estructura del mercado, que fue inaugurado en 1882, vuelva a relucir con todo su esplendor. Paralelamente, queda por acabar la museización de las ruinas romanas encontrada en el subsuelo del mercado que, como las del mercado de Santa Caterina, acabarán siendo visitables.

Detalle del interior del mercado
Detalle del interior del mercado- I. BAUCELLS

Coincidiendo con el puente de la segunda Pascua, este fin de semana, los paradistas harán la mudanza para que todo esté listo de cara al miércoles. Ese día, se estrenarán los 235 establecimientos de la instalación (52 del mercado de fresco, 105 de los Encants y 78 del dominical de libros y coleccionismo), entre ellos, un gran supermercado.

Por el contrario, tendrá que esperar el gimnasio que estará bajo el mercado–el primero que tendrá un mercado municipal–, que retardará su apertura hasta otoño.

Los vecinos esperan con ansias la reapertura de su mercado, pero también con miedo a que éste incremente todavía más la presión turística en un barrio cada vez más castigado por la gentrificación.