Antonio Robles

Torra, el atajo de Cataluña al enfrentamiento

Con Quim Torra no habrá una declaración inofensiva de independencia, sino un órdago sin marcha atrás

Antonio Robles
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Después del discurso de investidura de Quim Torra, el abismo. Fue una impugnación a la totalidad del Estado de Derecho y la separación de poderes. Con insultos incluidos.

Estamos ante la última ficción separatista y el inicio de la ruptura real con la legalidad constitucional. El enredo seguirá, pero con armas reales. Se acabaron los juegos florales y las declaraciones unilaterales de independencia Walt Disney. A partir de la investidura de Quim Torra el enfrentamiento del separatismo con el Estado será real. Primero, político. Pura condescendencia a la propaganda. Después, el abismo.

Estamos ante una guerra no declarada. Quim Torra es un fanático supremacista dispuesto a romper la paz social y lo que haga falta. Sin reparar en costes de ningún tipo. Incluido el enfrentamiento civil. Con Quim Torra no habrá una declaración inofensiva de independencia, sino un órdago sin marcha atrás. Es su hora, la del xenófobo que por fin tiene la oportunidad de echar a los españoles de su tribu. España es el enemigo, la Constitución el muro que impide ejercer su soberanía. Quiere derribarlo. Sea como sea.

Su discurso ha legalizado la rebelión. La rebelión mental contra el Estado opresor. A partir de ahora, permitirá que la escuela catalana actúe sin caretas como una madraza separatista. Han perdido la vergüenza. TV3 y Cataluña Radio ya van por libres. Mariano Rajoy y su flácida aplicación del 155 lo ha permitido. El daño colateral más visible es el envalentonamiento de su sociedad civil. Una vez derruido el respeto a la autoridad, sólo queda el enfrentamiento. Rajoy eligió la sumisión para evitar la guerra, y al final tendrá la guerra y la sumisión. Pudo evitar esta investidura recusando a Puigdemont y Comín ante el TC, pero prefirió pagar el impuesto revolucionario al PNV para comprar los presupuestos. Algún día, la historia le pasará cuentas.

Buenos discursos de Iceta y Domènech, frescura y claridad en Inés Arrimadas. De escándalo RAC1. Mientras la líder de Cs se cebaba en la xenofobia del candidato, desconectó el directo para meter a sus contertulios. Una vergüenza.

De mal en peor. Un supremacista, un clasista, ha confundido el mausoleo de las mentiras del Born con Cataluña. Su obra. Miedo. Y asco.

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