Iceta y Sánchez en el mitin central del PSC para las eleccioens catalanas del 21D en Barcelona - EFE

Elecciones Catalanas 21DLos partidos nacionales echan el resto para ganar la movilización

Rajoy, Sánchez y Rivera se vuelcan en la campaña a las elecciones catalanas del 21D conscientes de que uno o dos puntos más de participación pueden dar el vuelco

BarcelonaActualizado:

No es un desembarco, es más bien una campaña continua. La masiva presencia de los líderes de los partidos nacionales en la campaña catalana, en una proporción absolutamente por encima de cualquier cita anterior, es el mejor reflejo de la trascendencia de una convocatoria electoral cuyas repercusiones van más allá de los límites estrictos de Cataluña. Tal y como reflejan las encuestas, tanto por el nivel de movilización previsto como por el principal asunto a dilucidar -el apoyo de los catalanes a los partidos independentistas frente a los llamados constitucionalistas- los comicios del 21-D se disputan en clave nacional. Sucedió ya en las elecciones de 2015 -en menor medida en las de 2012-, y la campaña de las presentes elecciones es la mejor prueba de ello. Autonómicas que son generales con la participación como elemento clave.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está en Cataluña desde el domingo, y permanecerá en la comunidad hasta el martes, encadenando prácticamente media docena de actos que se suman a los que están protagonizando otros miembros del Ejecutivo. Ayer mismo Rajoy estaba en Tarragona, demarcación clave para las expectativas de unos populares con tendencia a la baja en el conjunto del territorio.

Por parte del PSOE, Pedro Sánchez, acumula otros tantos actos de campaña, y ayer arropó a Miquel Iceta en un acto central en Barcelona que según el partido reunió a más de 5.000 personas, una importante dosis de autoestima para una formación tras años a la baja y ahora con expectativas crecientes. Aspiran incluso a gobernar quedando cuartos. Sánchez estuvo junto a Rodríguez Zapatero -con quien selló públicamente la reconciliación- y el exministro Josep Borrell.

Ganar sin gobernar

Albert Rivera, al frente de un partido que podría ganar los comicios, también estuvo ayer en Barcelona junto a la candidata de Ciudadanos Inés Arrimadas. Una formación que hace apenas siete años, en los comicios de 2010, debutaba en el Parlament con tres diputados aspira ahora a ganar los comicios: puede que no les baste para gobernar, pero sí significaría un antes y un después en el llamado «procés».

En contraste con el resto de líderes, Pablo Iglesias (Podemos) ha sido el que menos presencia ha acumulado, en coincidencia con la desdibujada campaña de unos «comunes» que habiendo ganado en Cataluña las dos últimas elecciones generales, podrían ahora incluso sacar peor resultado que el ya muy calamitoso que obtuvieron en las «plebiscitarias» autonómicas de 2015. Domènech no se encuentra.

Aunque cada partido con expectativas distintas, la realidad es que la confrontación del 21-D se leerá en clave de bloques: la suma de los partidos constitucionalistas recorta distancias con respecto a la de los secesionistas, que según las encuestas podrían perder su mayoría absoluta en la Cámara. Es mucho lo que está en juego, y ello explica la masiva presencia de Rajoy, Sánchez y Rivera en campaña, continuación natural de la presencia de la crisis catalana como eje central del debate político nacional. La presencia masiva de líderes nacionales se explica también como un intento de movilizar aún más a un electorado que, como en 2015, y a diferencia de las autonómicas anteriores, esta vez sí se siente concernido.

Un punto o dos más de participación para el constitucionalismo podría resultar decisivo, apuntan los expertos. Los partidos nacionales se conjuran para que así sea.