Ángel González Abad - Los martes, toros

En un país normal...

Hoy tendría que estar escribiendo la crónica de una tarde de toros en la Monumental catalana, de toros y toreros

Ángel González Abad
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Hoy tendríamos que estar hablando de lo sucedido el pasado domingo en el ruedo de la Monumental. Pero eso seria en un país normal...

Cuando Sevilla está inmersa en su feria abrileña, y en la Maestranza se revive cada tarde el rito de la Tauromaquia, en Cataluña hace años que esa normalidad esta vetada. Primero por un cerco que desde los años ochenta fue ahogando la actividad taurina como algo ajeno, franquista también, y ahora que esta tan de moda, hasta fascista. Después con una prohibición política que el Tribunal Constitucional sentenció que fue contraria a derecho, y ahora con el veto empresarial de los propietarios de la plaza barcelonesa.

Hablar hoy de la corrida del domingo en la arena de la Gran Vía fue lo normal durante décadas y décadas, más allá del franquismo y la «opresión» del Estado. Hablar del triunfo de tal o cual figura, de la bravura de los toros llegados de los campos de Salamanca, Extremadura o Andalucía, reflejar la pasión con que la entendida afición catalana reaccionaba en los tendidos... Eso sucedía en un país normal...

Y es que la normalidad social, económica, política e institucional, hace tiempo que desapareció de esta tierra, tantos años acuñada como de acogida.

Ahora la normalidad es el «procés» y todas sus derivas, la normalidad es una sociedad rota, una fuga de empresas, y eso sin entrar en los juzgados, en una Generalitat sin Gobierno o en la escapada de Puigdemont.

Hoy tendría que estar escribiendo la crónica de una tarde de toros en la Monumental catalana, de toros y toreros... Eso sería en un país normal. Pero hay determinadas cosas que están vetadas por estos pagos, en donde la normalidad tiene extrañas aristas.

En un país normal, hoy, usted, lector, estaría leyendo una crónica taurina. Pero eso sería en un país normal...

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