Santi Rodríguez - Tribuna abierta

No cabe la resignación

Es imprescindible fijar la vista en el horizonte y recuperar la Cataluña de convivencia y tolerancia

Santi Rodríguez
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Tres meses después de las elecciones, Cataluña sigue víctima del bloqueo al que los independentistas tienen sometido al Parlament sin que parezca que ninguna solución, más o menos estable, esté encima de la mesa.

Los plazos que iniciarían la cuenta atrás hacia una nueva convocatoria electoral, y que al menos fijarían un horizonte temporal, siguen suspendidos sin que, quien tendría la mayor legitimidad para levantar la suspensión, el partido que ganó las elecciones, esté, ni se le espere: presentar candidatura sin tener la investidura garantizada ni es imposible (Pedro Sánchez lo hizo con el apoyo de C’s, ni el mismo Jordi Sánchez tendría garantías), ni debe ser privilegio de los independentistas; no debemos resignarnos.

A los candidatos imposibles, les seguirán otros que, presumiblemente podrían alcanzar un debate de investidura, incluso la podrían llegar a superar, pero con un futuro judicial más que dudoso y que presumiblemente no permitirá un gobierno que dé estabilidad a las instituciones catalanas, ni una mínima seguridad jurídica a los actores económicos, ni la garantía de los servicios públicos, ni la tranquilidad a la sociedad catalana.

Que nadie piense que es casualidad, o fruto de la aritmética parlamentaria, en todo caso, aprovechan la aritmética parlamentaria para mantener su ficción, la ficción de un república catalana, que ni existe, ni existirá más allá de una lujosa mansión de Waterloo. Es su propósito mantener a Cataluña en la inestabilidad, demostrando que en realidad, Cataluña, es lo que menos les importa.

Ante esta situación, no cabe la resignación, y la manifestación de ayer en Barcelona, fue un claro ejemplo de que miles de catalanes no estamos dispuestos a resignarnos a esta situación, ni a que las instituciones catalanas estén permanentemente sometidas a los políticos independentistas, y a sus milongas.

Así, es imprescindible fijar la vista en el horizonte y recuperar la Cataluña de convivencia y tolerancia que nos ha permitido progresar y alejar la fractura y los resquemores que hoy nos dividen y empobrecen. Es nuestra obligación, la de quienes compartimos estos objetivos, conseguir juntos las mayorías necesarias que nos permitan alcanzar metas, en beneficio del conjunto de la sociedad catalana y española.

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