Ángel González Abad - Los martes, toros

Mientras Puigdemont estaba en la opera...

En Cataluña pasan cosas, otras cosas. Y algunas de esas cosas demuestran que hay vida e ilusiones más allá del «procés»

Ángel González Abad
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Mientras Puigdemont estaba en la ópera y mientras Junqueras y los "jordis" siguen en prisión, en Cataluña pasan cosas, otras cosas. Y algunas de esas cosas demuestran que hay vida e ilusiones más allá del "procés", precisamente porque el "procès" cortó de raíz muchas de esas ilusiones.

Con la distancia del tiempo, es obligado analizar el acoso a los toros como parte de un ensayo en la búsqueda de esa Cataluña feliz. Un primer escalón hacia la Arcadia.

Pero el cerco impuesto y temporalmente cerrado en la Monumental aquella tarde de otoño de hace seis años, tuvo la respuesta de una resistencia que sigue viva, que lucha por recuperar la libertad de ser aficionado a los toros en Cataluña. Por eso, cada acto, cada movimiento que en esa dirección da esa resistencia, tiene el valor de dar un paso más en ese camino hacia la Monumental o hacia cualquier otra plaza en donde se reviva el rito y la liturgia de la Tauromaquia.

El pasado domingo, en el puerto olímpico de Barcelona se dio un nuevo aldabonazo en esa lucha, un nuevo grito de rebeldía de quienes mantienen la llama de una pasión. La llamada de la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña tuvo su eco. Centenares de aficionados quisieron reconocer a quienes nunca les han abandonado. Y allí estaban, en otro día para el recuerdo, el director de cine Agustín Díaz Yanes, el diestro Curro Díaz y el periodista Federico Arnás. Tres hombres que han llevado siempre muy alta la defensa de la Fiesta en esta tierra. Los recuerdos y las vivencias personales hicieron de la nostalgia un impulso hacia el futuro. Las innumerables tardes del padre de Yanes, el gran Michelín, a las órdenes de Chamaco y Paco Camino. O los ecos de lo mucho que Curro Díaz dejó sobre la arena barcelonesa, ahora triste, aunque ilusionado, por ver las mismas caras de aficionados que veía vestido de luces. Y Arnás en la reivindicación de la libertad cercenada y en el emocionado recuerdo a Luis María Gibert, un hombre que se dejó la vida en la defensa de la Fiesta.

Todo, mientras Puigdemont estaba en la ópera...

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