Liudmula Monastyrska, fotografiada en el Liceu
Liudmula Monastyrska, fotografiada en el Liceu - INÉS BAUCELLS

Liudmula Monastyrska: «No hay que ponerse límites»

La soprano ucraniana triunfa en el Liceu con «Manon Lescaut»

BARCELONAActualizado:

Vive en Kiev pero no para de viajar por medio mundo. Que la soprano ucraniana Liudmyla Monastyrskahaya venido a Barcelona a debutar un personaje como la protagonista de «Manon Lescaut» de Puccini ha puesto al Liceu barcelonés en los ojos del mundo. Al menos en el de programadores y aficionados. Su nombre no falta en teatros como La Scala de Milán, el Met de Nueva York o la Royal Opera de Londres. Considerada como una de las grandes verdianas (en el Real de Madrid acaba de interpretar «Aida») y puccinianas de su generación, hoy sus intereses se mueven en diferentes direcciones. «Estoy cansada de cantar siempre lo mismo o, mejor, estoy feliz de cantar nuevos papeles», afirmó a ABC después de triunfar con la primera Manon de su carrera. En los escenarios españoles, en todo caso, se espera que regrese con algunos de sus roles consagrados, no con su «Norma», por ejemplo, que acaba de estrenar en Houston, ya que al Liceu regresará con «Tosca» y en el Real se está hablando para hacer «Nabucco».

¿Cómo se ha sentido en su primera «Manon Lescaut»? ¿Hubiese preferido debutar el papel en un montaje más tradicional? [La propuesta del Liceu, de Davide Livermore, traslada la época y el lugar de la acción]

No, para nada, me ha gustado mucho porque me ha ayudado a descubrir los secretos del personaje, polifacético y pasional.

¿Y cómo ve el maltrato a la mujer que se ve en esta propuesta?

Queda claro que utilizan a Manon como mujer al convertir la casa de Geronte en un prostíbulo. La idea es buena, aunque quizás a parte del público le puede resultar chocante esa imagen.

¿Qué opina del teatro musical de Puccini?

Estoy feliz de ampliar mi repertorio pucciniano, ya que solo tenía a Tosca y Turandot. El de Puccini es un teatro musical muy emocional. Al incorporar nuevos papeles te pones nuevos objetivos y así creces profesionalmente.

¿Le interesan las obras de Wagner?

Me gustaría probarlas, pero eso significa un gran trabajo de estilo y de pronunciación. Y lo terrible es que en las próximas dos temporadas no tengo tiempo para nada. He tenido ofertas, y desde hace tiempo, pero todavía no será, ya que en estas dos temporadas estoy interpretando muchos papeles nuevos, como Leonora de «Trovatore» y «La forza del destino», aunque reconozco que experimentar con Wagner me encantaría. Con Senta o Brünnhilde.

¿Es posible ganarse la vida en Ucrania como cantante?

Desde luego, no en mi caso. No hay muchos teatros y los salarios son bajos. Si te quieres o puedes conformar con poco, quizás sí, pero para hacer dinero hay que emigrar. Con mi trabajo ayudo a mucha gente, a mis padres, a mis hijos... Es una responsabilidad Un sueldo en un teatro nacional te alcanza para vivir, pero con limitaciones. Y no hay un circuito de teatros como en Alemania o España. Una cosa es el tema material y otro el artístico, y para crecer hay que rodearse de profesionales de diferentes países.

En el Teatro Real de Madrid cantó Aida, otro de sus grandes personajes.

Es un gran papel, con el que he aprendido mucho, y ella hace muchos sacrificios. No como Manon, que el que más se sacrifica por amor es Des Grieux. En Aida, Radames muere con ella. Pero como he cantado tantas veces este papel, y como me pasa con Lady Macbeth o Abigalille, la verdad es que ahora tengo ganas de probar otros estilos. Por eso he debutado Manon y Norma. No hay que ponerse límites.

O sea que está aburrida de su repertorio.

Sí. Necesito cambios como los que estoy haciendo.

¡Pero si es una de la más grandes en Verdi y Puccini!

No, me falta mucho. No paro de aprender. Trato de dar lo mejor, de que la técnica sea cada vez más sólida, pero eso es un trabajo de cada día. Ayuda estar rodeada de buenos profesionales. Nuestra profesión es difícil, dura, pero muy interesante.

Admira a Leo Nucci y a Plácido Domingo. ¿Cuáles son sus referencias?

Sí, ambos son representantes de la antigua escuela italiana. Su técnica es auténtica, natural. He tenido la suerte de cantar con ellos y siempre hay mucho que aprender de estos maestros. Ellos sí son grandes. Como Roberto Alagna, Bryn Terfel o Jonas Kaufmann.

Solo habla de hombres.

También soy gran admiradora de Maria Guleghina y de Anna Netrebko. Y de Olga Borodina. También me impresionó la mezzo Jamie Barton, que hizo Adalgisa en mi «Norma» de Houston. Es increíble.

¿Ha visto o vivido experiencias de acoso sexual en su profesión?

No. La verdad es que siempre he estado muy concentrada en mi música y mis personajes y no sigo las noticias sobre la vida personal de mis compañeros.