Dispositivo policial durante el motín del centro penitenciario de Quatre Camins
Dispositivo policial durante el motín del centro penitenciario de Quatre Camins - EFE

Juzgan 16 años después a 47 reos por un motín en Quatre Camins

El juez, de Granollers, obligado a trasladar la vista a Barcelona ante el número de acusados

BARCELONAActualizado:

Lo llevaban tramando varios días y la noche del 29 de mayo de 2002 se decidieron a hacerlo. Cuando sobre las 20.45 horas sonó la sirena en el centro penitenciario de Quatre Camins (La Roca del Vallés, Barcelona) para que los internos volvieran a sus celdas después de cenar, comenzó el motín.

Por esa revuelta, de la que pronto se cumplirán 16 años, se sentarán en el banquillo de los acusados a partir del 7 de mayo un total de 47 presos, que se enfrentan a cinco años de cárcel por delitos de atentado y lesiones Aunque el tribunal lo conforma un juzgado de Granollers (Barcelona) -demarcación judicial a la que pertenece la prisión de Quatre Camins- ante el elevado número de procesados el juez pidió que, por cuestión de espacio, la vista se celebre en el auditorio de la Ciudad de la Justicia de Barcelona.

La Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha aceptado la petición del juez al considerar «razonable autorizar el traslado» debido al «número de acusados y a las características que deben tener las instalaciones donde el mismo se celebre con todas las garantías». Así lo recoge la Sala de Gobierno en una de sus actas. De esta forma, los presos de Quatre Camins serán juzgados en el mismo auditorio que el año pasado acogió el macrojuicio sobre el expolio del Palau de la Música y las «mordidas» de Convergència a cambio de contraros de obra pública.

Intervención de los Mossos

El plan de los presos llevaba varios días maquinándose: una «huelga de brazos caídos» para reclamar una mejora de sus derechos y condiciones. Primero los del Módulo I y después los del Módulo II se negaron a volver a sus celdas tras la cena. La tensión y los ánimos fueron «in crescendo» contra los funcionarios y agentes de seguridad: «Venga, que entren los mossos si hay cojones».

Al grito de «¡a la guerra!» y armados con palos, piedras y hierros comenzaron a agredir a los funcionarios que trataban de calmarlos. Golpearon al menos a siete de los trabajadores. La violencia de la revuelta obligó a la intervención de los antidisturbios de los Mossos d’Esquadra. Los sublevados subieron al tejado de la prisión para tratar de eludir la acción policial. Al menos cuatro agentes policiales fueron agredidos.

El motín de 2004

Los disturbios se cebaron también con el mobiliario del centro penitenciario. Cinco celdas fueron arrasadas y quedaron afectados cuadros de luces, puertas, ventanas y cristales. La reparación de los desperfectos se tasó entonces en casi 32.000 euros. La fiscal Eva Rodero pidió también que varios de los reos amotinados indemnizaran a los funcionarios que hirieron.

La revuelta de 2002 no fue el único motín que vivió la prisión de Quatre Camins en lo que llevamos de siglo XXI. Dos años después un nuevo levantamiento consternó al centro penitenciario. Hirieron de gravedad al subdirector de la prisión. Ese caso ya fue juzgado y sentenciado. La Audiencia Provincial de Barcelona impuso en 2009, a catorce presos, penas que oscilaron entre un año y más de 17 años de cárcel.