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Cataluña

El informático que sacrificó su vida para proteger a sus dos hijos y otras víctimas de la tragedia

Bruno no dudó en sacrificar su vida para que sus hijos lograran sobrevivir al atentado.

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Un tornero andaluz que echó raíces en Cataluña y su sobrino nieto de tres años

M.Caballero/E. A. | Sevilla/Barcelona

Se llamaba Francisco López Rodríguez y, según consta en el registro de Lanteira (Granada), su localidad de nacimiento, tenía 57 años. Es la primera víctima mortal identificada tras el atentado de anteayer en las Ramblas de Barcelona. Un ataque yihadista que se ha llevado por delante la vida de 14 personas.

El granadino, que emigró hace años a Cataluña en busca de oportunidades, paseaba por la céntrica calle de la capital catalana junto a su esposa, Roser, gravemente herida en el suceso, y una sobrina de ésta y sus dos hijos cuando le impactó la tragedia. Estaba previsto que a su mujer la operasen ayer por la mañana.

Su sobrino nieto, un niño de tres años de edad que iba con ellos en el momento del atentado, es otra de las víctimas mortales del atropello. Según precisaron testigos presenciales, «las dos mujeres vieron venir la furgoneta. La madre cogió a la niña y la tía hizo lo propio con el niño para intentar esquivarla, pero los dos últimos fueron arrollados, perdiendo la vida el pequeño y resultando herida muy grave la mujer». Como otros muchos habitantes de este municipio andaluz, una pequeña villa de tradición emigrante y pasado minero en la que hoy sólo residen 567 personas, Francisco se marchó en los años sesenta a trabajar a la capital catalana. Regentaba una charcutería en Rubí, municipio cercano a Barcelona, según cuenta a ABC José Juan Medina, teniente de alcalde de la localidad.

La última vez que la víctima visitó el pueblo, al que continuaba viajando con frecuencia cada año, fue esta Semana Santa. «Le conocía de saludarle cuando venía, igual que a los primos y otros familiares que aún tiene en Lanteira, personas ya jubiladas. Aquí todos nos conocemos. Aún no hemos podido hablar con ellos», amplía Medina. Según ha podido saber ABC, el fallecido era el menor de tres hermanos.

Mensajes en Twitter

Desde la pasada madrugada, una sobrina del fallecido, Raquel Barón López, estuvo escribiendo mensajes en su cuenta de Twitter sobre la desaparición de su tío, a fin de hallar algún dato sobre su paradero. En ellos, explicó que cinco miembros de la familia se encontraban paseando por las Ramblas en el momento del atentado.

En el último mensaje de la sobrina en Twitter se lee: «Ha fallecido en el acto, en el impacto, por eso no estaba en ninguna lista. Acabamos de recibir noticia no puedo seguir. Gracias».

El Ayuntamiento de Lanteira convocó un pleno urgente ayer por la mañana, tras el cual se mantuvo un minuto de silencio en homenaje a las víctimas. Además, se han declarado tres días de luto oficial. La mayoría de los vecinos se concentraron en la plaza del pueblo para mostrar su repulsa al atentado. El presidente de la Diputación de Granada, José Entrena, que acudió ayer al pleno en Lanteira, expresó su rotunda condena al atentado en Barcelona y su solidaridad con los familiares de las víctimas, con la ciudad de Barcelona y con el municipio granadino. «En estos momentos tenemos que estar más unidos que nunca para luchar contra la sinrazón, la violencia y el terror. Ningún acto terrorista podrá alterar nuestra democracia y valores», indicó Entrena.

Un informático que sacrificó su vida para proteger a sus dos hijos

Ángel Gómez | Italia

Bajo la mirada aterrorizada de sus dos hijos, Alessandro, de cinco años, y Aria, de siete meses, y de su mujer, Martina, de 28 años, murió Bruno Gulotta, un informático de 35 años muy querido en Legnano, la localidad próxima a Milán en la que residía.

Martina, que tenía en brazos a la niña, explicó con gran crudeza la terrible escena que acabó con la vida de su marido. «Estábamos paseando por las Ramblas. Bruno caminaba delante llevando de la mano a Alessandro. De improviso llegó la furgoneta. Instintivamente nos agachamos todos, como para protegernos. Bruno se puso delante de los niños para evitar que sufrieran daños y fue atropellado de pleno quedando con las piernas destrozadas y la cabeza ensangrentada», explicó afectada la mujer.

Para desahogar su intenso dolor, la mujer dio la noticia a los compañeros de trabajo de su esposo, que era responsable de márketing y ventas de Tom’s Hardware, una revista digital especializada en tecnología de Legnano. En la página de internet de la empresa, sus compañeros lo han despedido con este mensaje: «Era un amigo, un padre y un compañero. Era una columna fundamental de Tom’s Hardware, un punto de referencia para todos los que lo han conocido. Tenia un hambre insaciable de conocimiento. Reposa en paz, Bruno, te recordaremos siempre».

Era responsable de marketing en una empresa con un plantilla joven. la víctima no había cumplido los 30 años cuando se incorporó al equipo. Allegados y compañeros de trabajo le definían como «una persona curiosa entusiasta y positiva, al que no le amedrentaban los problemas».

Algunos de sus colegas lo tildaron de previsor. «Llevaba siempre consigo un equipo de emergencia para [reparar] ordenadores. Era capaz de solucionar cualquier problema, en cualquier momento, aunque no fuera de su especialidad. Bruno era una persona generosa y con un corazón grande. Sabía cómo compaginar una vida familiar rica con una brillante carrera profesional con un equilibrio que siempre le envidiaré», apuntan algunos de sus compañeros.

En señal de luto y de participación al dolor por el atentado, las banderas italiana, europea y local onderon ayer a media asta en todas las sedes de la Región de Lombardía y del ayuntamiento de Milán.

Bruno no dudó en sacrificar su vida para que sus hijos lograran sobrevivir al atentado.

Un paseo tranquilo que acabó en tragedia

Pepita Codina, de 75 años y vecina de Sant Hipólit de Voltregà (Barcelona), una tranquila localidad de la comarca de Osona (Barcelona), paseaba tranquilamente con su hija por las céntrica Ramblas de Barcelona sin saber que la muerte le acechaba.

Pasaban pocos minutos de las 17.00 horas cuando, sin poder hacer nada por salvar su vida, la mujer fue arrollada mortalmente en la céntrica vía por la furgoneta.

Su hija Elisabeth, que la acompañaba, sigue ingresada en el Hospital del Mar, aunque no se teme por su vida,s egún ha podido saber este diario.Fuentes del citado centro no quisieron confirmar este extremo.

Desde primera hora de la tarde, y al trascender el suceso, familiares de Pepita Codina intentaron contactar con ella sin éxito. Llamaron a varios teléfonos e intentaron dar con ella a través de las redes sociales. al no tener respuesta, la intranquilidad se isntaló en esta localidad próxima a Vic, en la que la mujer y su familia son muy queridos.

El alcalde de Sant Hipólit de Voltregà, Xavier Vilamala, se mostró ayer «muy afectado» por la confirmación de la muerte de la mujer.

El Ayuntamiento expresó también sus condolencias a la familia de Pepita Codina a través de las redes sociales.

La primera víctima confirmada, una madre entregada a sus hijos

Vacaciones truncadas. Elke Vanbockrijck, de 44 años y de nacionalidad belga, estaba de vacaciones en España con su marido y sus dos hijos de 11 y 14 años respectivamente disfrutando de las Ramblas, cuando el atentado se produjo. Elke fue la primera víctima confirmada por los profesiones forenses que están realizando las tareas de identificación de las víctimas.

La mujer era originaria de Tongeren, un municipio de habla flamenca de unos 30.000 habitantes situado cerca de Lieja, al este del país. Fuentes locales detallaron que la mujer trabajaba en el servicio postal belga, mientras que su marido era militar y que, a pesar de haber tenido hijos hace más de una década, ambos no habían formalizado su matrimonio hasta hace pocos años. El alcalde de la población, Patrick Dewael, los había casado, apuntó anteayer desde su cuenta de Twitter que había una víctima de su localidad a raíz del «cobarde atentado en Barcelona». También el ministro de Exteriores belga, Didier Reynders, confirmó que una ciudadana belga había fallecido en el ataque.

Elke estaba muy entregada a sus hijos, a los que solía acompañar a menudo entrenamientos y partidos de fúbtol que tenían con el KFC Heur Tongeren, en donde jugaban los menores, según apuntaron otros medios locales. Directivos del club, de hecho, la recuerdan como una mujer muy comprometida.

Tras confirmarse la noticia, el Ayuntamiento de Bruselas puso desde ayer a disposición de los ciudadanos un libro de condolencias, que estará accesible hasta el próximo 25 de agosto. Además, las banderas de las distintas representaciones españolas en Bélgica ondearán a media asta en señal de duelo.

Además de ella, el Ministerio de Exteriores de Bélgica, detalló que al menos hay otros dos conciudadanos ingresados en centros de Barcelona con heridas por el atropello masivo, una de ellas con un pronóstico grave. Dijo además que «hay muchos belgas en Barcelona en estos momentos» y que las autoridades de Bélgica han contactado ya con muchas familias.

Un ingeniero informático con ganas de triunfar

Luca Russo, ingeniero de 25 años, es la segunda víctima mortal italiana que murió atropellado mientras paseaba en Las Ramblas junto a su novia, Marta Scamazzon, que resultó herida y fue hospitalizada. El 15 de junio había escrito en la red social de Facebook: «Nacemos sin traer nada, morimos sin llevar nada. Y en medio, luchamos por poseer alguna cosa».

El joven Luca Russo se había licenciado el pasado año en la universidad de Pádova y trabajaba para una empresa de la misma provincia, en Carmignano del Brenta. En su página de Facebook se suceden los mensajes llenos de vida y de esperanza: «Yo soy uno de los que todavía mantiene la ilusión; si crees en un sueño, antes o después llega a realizarse», escribía el pasado 10 de octubre. En las fotos de su perfil aparecía siempre sonriente y con frases positivas: «La amistad y el amor son muy importantes para la vida, marcan nuestra existencia y ningún ser humano puede no tenerlos en cuenta».

Esas esperanzas y ganas de vivir del joven Luca han sido rotas para siempre por asesinos llenos de odio. Mientras, su hermana, Chiara Russo, hacía un llamamiento desesperado en Facebook: «Ayudadme a traerlo a casa. Os lo ruego».

Americanos con un trágico primer aniversario de boda

Los peores presagios se cumplieron. La familia del estadounidense Jared Tucker, un californiano que estaba celebrando su primer aniversario de boda en la Ciudad Condal, había emitido un mensaje en redes sociales para pedir información sobre este americano, que se encontraba junto a su mujer en Barcelona y que estaba en las Ramblas cuando ocurrió el atentado. A través de Twitter, su sobrino explicó que ambos estaban en un quiosco cuando Jared tuvo que usar el baño, se marchó y poco después, ella fue lanzada dentro del quiosco. La Policía evacuó a la esposa, y un amigo con el que estaban en la ciudad fue a recogerla, pero les fue imposible dar con Jared. El Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, confirmó primeramente que «por lo menos» había un estadounidense entre los fallecidos, aunque no dio su nombre. «Jared es uno de los fallecidos... Gracias por la difusión», confirmó su sobrino ayer por la tarde.

Una italiana residente en Argentina desde hace más de 60 años

El Gobierno argentino ha confirmado que una ciudadana italiana asentada en el país sudamericano desde hace más de sesenta años se encuentra entre las 13 víctimas mortales del atentado yihadista ocurrido en Barcelona el pasado jueves.

«El Gobierno Argentino envía condolencias a la familia de la señora Carmen Lopardo, de 80 años, ciudadana italiana con residencia en nuestro país hace más de sesenta años», señala la cancillería argentina en un comunicado.

Según la nota, «la víctima se encontraba en Barcelona de turista en el momento del trágico atentado. Argentina reafirma una vez más su enérgica condena al terrorismo en todas sus manifestaciones y reitera la necesidad trabajar por la paz, la seguridad y el respeto a los derechos humanos».

Una aragonesa de mediana edad que pasaba sus vacaciones en Cambrils

El atentado de Cambrils también dejó una víctima mortal. Se trata de Ana María Suárez, una mujer de unos 60 años y de Zaragoza, que fue ingresada en estado crítico en el Hospital Joan XXIII de Tarragona, donde murió el viernes por la mañana a causa de las lesiones.

Esta aragonesa de mediana edad pasaba unos días de vacaciones en la Costa Dorada con su familia, que también se vio afectada por el atentado, puesto que su marido y su hermana se encuentran entre los heridos.

La Casa del Rey ha enviado un mensaje de condolencia a través de la red social Twitter: «Nuestro afecto para la familia de Ana María Suárez, fallecida en el atentado de Cambrils. Y nuestro deseo de recuperación para los heridos», señala el mensaje.

Una abuela y una nieta portuguesas

Una abuela y una nieta portuguesas —de 74 y 20 años— son otras de las víctimas mortales del atentado en Barcelona. Los padres de la joven se desplazaron ayer a la Ciudad Condal para confirmar la identidad de su hija.

El secretario de Estado para las Comunidades de Portugal, José Luís Carneiro, confirmó ayer la muerte de esta mujer residente en Lisboa, mientras que la nieta continuaba desaparecida hasta que hoy se ha confirmado su muerte.

El niño australiano dado por desaparecido está en la lista de fallecidos

Julian Cadman-

Julian Cadman, el niño de doble nacionalidad australiana y británica de siete años, fue dado por desaparecido tras producirse el atentado en La Rambla. Sin embargo, fuentes policiales confirmaron a Europa Press horas después de que el pequeño estaba en el hospital y que «siempre estuvo localizado», aunque no especificaron el estado de su salud. Ahora, los Mossos d'Esquadra lo sitúan en la lista de fallecidos por el atentado.

La madre del menor, Jumarie «Jom» Cadman, sigue hospitalizada en estado grave, pero estable. Madre e hijo visitaron Barcelona para asistir a una boda y paseaban por la avenida cuando se produjo el atentado.

La familia de Cadman ha expresado en un comunicado que el recuerdo de su sonrisa siempre les acompañará.

El canadiense que quería que el mundo se centrase en los actos de bondad

Ian Moore Wilson- TWITTER

Ian Moore Wilson, canadiense, disfrutaba de sus vacaciones en Barcelona junto a su esposa Valerie de 53 años cuando fue arrollado. El hombre no tuvo tiempo de apartarse y recibió el impacto del vehículo. Ella resultó herida.

La encargada de confirmar esta trágica noticia fue su hija Fiona Wilson, sargento del Departamento de Policía de Vancouver. Fiona ha descrito a su padre como un hombre «muy querido» por su familia y que «vivió una vida sana y activa junto a Valerie». «Era compasivo, generoso, aventurero y siempre tenía ánimo para mantener un debate agradable, leer un buen libro, explorar nuevos lugares y tomar una pinta».

A pesar de este suceso, Fiona está convencida de que a su padre le gustaría que el mundo se centrase en los actos de bondad y eso es lo que su familia «pretende hacer».

Una trabajadora de La Boquería

Silvina Alejandra Pereyra-

Silvina Alejandra Pereyra, hispano-argentina, tenía 40 años y desde hacía una década residía en Barcelona. La menor de una familia bolivariana trabajaba en el Mercado de San José, conocido como La Boquería, un bar que se encuentra en la Rambla de Barcelona.

Pau Pérez, la víctima número 15

Pau Pérez- FACEBOOK

Pau Pérez Villán, de 34 años y nacido en Vilafranca del Penedès, es la víctima número 15 de los atentados yihadistas que la semana pasada sembraron el terror en Cataluña. Su cadáver apareció con heridas de arma blanca dentro del vehículo que se saltó un control de los Mossos d'Esquadra en la avenida Diagonal -una de las salidas de la ciudad-, pocas horas después de que se cometiera el ataque terrorista de Barcelona Aunque al principio los Mossos no veían relación entre ambos sucesos, las últimas informaciones apuntan a que el marroquí Younes Abouyaqoub secuestró a Pau Pérez en su propio coche, un Ford Focus blanco, para poder escapar tras atropellar a decenas de personas en Las Ramblas.

Pau Pérez no murió por los disparos que los Mossos dirigieron al coche tras saltarse el control policial, sino por heridas de arma blanca. Probablemente, Younes Abouyaqoub lo apuñaló antes de abandonar el vehículo y seguir con su huida.

El joven, aunque trabajaba en Barcelona, vivía en Vilafranca del Penedès, donde había nacido. Era ingeniero electrónico y había sido cooperante internacional para diferentes onegés en varios países, entre ellos, Haití, donde ayudó a las víctimas del terremoto de 2010. Aventurero, vivió en Francia y Argentina. Quienes lo conocían lo describen como una persona buena, afable, divertida y solidaria. En declaraciones a TV3, los amigos de Pau aseguraban, justo después de enterarse de la tragedia, que hablar de él era hablar «de una persona totalmente afable, simpática, que nunca levantaba la voz. Estar con él era siempre alegría».

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