Miquel Porta Perales - El oasis catalán

El barranco

Todo vale para presionar al Estado, para movilizar a la base y publicitar la mercancía averiada

Miquel Porta Perales
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En «El porvenir de una ilusión», Sigmund Freud afirma que las ilusiones neutralizan las defensas reflexivas en beneficio de la creencia. Eso ocurre con los ilusionados con un «proceso» inviable por falta de apoyo social, político, legal e internacional. Nadie puede negar que, grosso modo, la mitad de los catalanes no se siente concernida por la secesión, ni por las fiestas privadas organizadas por el independentismo y sus múltiples terminales institucionales, sociales, políticas y mediáticas.

A pesar de ello, a pesar de un referéndum fraudulento a todas luces ilegal y sin las mínimas garantías, el secesionismo cultiva la ilusión y el secesionista deviene un creyente. Un iluminado imbuido de una fe que cohesiona, moviliza y otorga sentido a la vida. Y genera mártires, sectarios e intransigentes. E hipócritas que dicen tender la mano cuando la cierran. Y les da igual que se rompa la cohesión social, o que Cataluña se descapitalice y empobrezca, o que la Autonomía se precipite por el abismo hasta estallar en el fondo del barranco. El secesionismo, con sus movilizaciones callejeras y escraches, persevera en sus obsesión. La novedad: la mediación trampa -yo pido y tú me das- como excusa para victimizarse y jugar la carta de un reconocimiento internacional que no llega. ¿Qué otra cosa puede hacer? Y es que la subsistencia del movimiento independentista depende de la provocación que desata la reacción del Estado. Pero, todo tienen un final y los días del secesionismo -imposible, inviable e indeseable- están ya contados. Aunque aparezcan coletazos que no anuncian nada bueno.

Y ahora, ¿qué puede ocurrir? Seguirá la «astucia» -deslealtad, declaraciones, mediciones, provocaciones, desafíos, engaños, sentimientos y emociones- que caracteriza el modo de ser y hacer del secesionismo. Todo vale en nombre de la República Catalana. Todo vale para presionar al Estado, para movilizar a la base y publicitar la mercancía averiada. Todo vale para sacar tajada. Pero, la fecha de caducidad está ahí.

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