«Carmen dormida», en el exterior del Palau de la Música
«Carmen dormida», en el exterior del Palau de la Música - INÉS BAUCELLS

El arte de Antonio López cautiva el Palau de la Música

La obra del artista dialoga con el modernismo en una exposición temporal

BARCELONAActualizado:

La cabeza de «Carmen», la nieta de Antonio López, dialoga con el modernisno y compite en las inmediaciones del Palau de la Música con la cabeza de Carmela de Jaume Plensa. Dos testas tamaño gigante que atraen al transeúnte. La primera es novedad total y forma parte de una suculenta exposición del artista de Tomelloso (Ciudad Real) que se podrá ver en el interior del recinto modernista hasta el próximo 24 de junio.

«“Vaso con flores y pared” de los sesenta conversa con “La Cena” de los setenta –explica López-. Siempre he tratado de hacer que los bodegones sean símbolos de vida; los que se pueden ver en esta muestra reflejan un momento de mi vida».

La comisaria Violant Porcel añade que la figura humana es otro de los grandes temas del pintor que en esta exposición se muestra a través de tres esculturas de bronce, dos situadas en la Sala Lluís Millet que representan a un hombre y a una mujer desnudos, y la cabeza «Carmen dormida» en el exterior.

Antonio López junto a una de sus piezas
Antonio López junto a una de sus piezas - INÉS BAUCELLS

Su nieta nieta Carmen inspira al artista. «La infancia es uno de mis temas más recurrentes. Un niño pequeño es algo prodigioso, lo más hermoso que hay. No entiendo porque no se hacen más retratos de niños», apunta el artista. López también avanzó que ha empezado a realizar, a partir de una fotografía suya de cuando tenía seis meses, una escultura que será un autorretrato suyo.

Más exclusivas. López pintará la ciudad de Barcelona. «Estoy muy inte-resado en pintar el paisaje urbano de esta ciudad y ya tengo en casa una fotografía para empezar a trabajar». Ya pintó Madrid, Bilbao, Sevilla y ahora Barcelona. «En todas las ciudades busco el mar», apunta.

En el Palau de la Música es pregunta obligada el vínculo del artista con la música. «Decubrí la música clásica con “Claro de Luna” de Beethoven que escuché de niño en la radio de mi tío, en casa no teníamos transistor. Durante muchos años Beethoven me sugestionó hasta que descubres a Bach y después te quedas fascinado con Purcell».

La música clásica inspira a este gran artista que no deja de trabajar ni un solo día. «Ahora estoy pintando una serie de cuadros de pequeño formato del interior de mi casa; es fascinante», desleva.