Joaquín Sabina es uno de los últimos que se han sumado al manifiesto contra el referéndum ilegal
Joaquín Sabina es uno de los últimos que se han sumado al manifiesto contra el referéndum ilegal - ÁNGEL DE ANTONIO

Ya son 4.000 los intelectuales que llaman a no participar en «la estafa antidemocrática»

Al escrito se han unido nuevas firmas como las de Luis Goytisolo, Javier Reverte, Fernando Schwartz y Joaquín Sabina

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Más de 4.000 artistas e intelectuales que en su mayoría se definen como «de izquierdas» han suscrito el manifiesto titulado «1-O Estafa antidemocrática» en el que llaman a no participar en el referéndum sobre separación de Cataluña de España que pretende celebrar la Generalitat el 1 de octubre.

Esta iniciativa, que se puso en marcha el pasado 17 de septiembre, suma a solo 72 horas del 1 de octubre más de 4.000 adhesiones de «catalanes de izquierdas» que, según sus promotores, no aceptan «que se utilice» su rechazo «a las políticas» de Mariano Rajoy para tratar de imponer «un proyecto de división y enfrentamiento antidemocrático» como es el referéndum.

Entre los nombres de las personas que han suscrito el manifiesto figuran tanto personalidades catalanas como Isabel Coixet, Javier Marías, Rosa María Sardá, Joaquín Oristrell o Jordi Grau. A ellos se han sumado en los últimos días los escritores Luis Goytisolo y Javier Reverte, así como Francisco Rico, miembro de la RAE, el Premio Planeta Fernando Schwartz y el músico Joaquín Sabina.

También figuran entre los nuevos firmantes el poeta José Corredor Matheos, el campeón olímpico Alfonso Abellán, los directores Patricia Ferreira y Carlos Navarro, el escritor Gastón Segura y el científico Carlos Alejaldre, así como el economista Santos M. Ruesga, el exvicepresidente del Congreso de los Diputados Javier Barrero, el investigador Pablo Jercog, el periodista Fernando Lara, el dramaturgo Pedro Villora, el exteniente alcalde de Granda por el PCE, José Miguel Castillo y la miembro del Consell Valencià de Cultura, Ana Noguera.

Los firmantes afirman ser «de variada adscripción ideológica y de distintas culturas políticas», pero subrayan que todos ellos «han luchado por las libertades contra el franquismo, contra el terrorismo y contra la guerra, por los derechos de las mujeres y de las minorías sociales y, ahora, contra los recortes y la corrupción» y que «rechazan las políticas del Gobierno de Rajoy».

El documento define la convocatoria como una «trampa» y pide a la ciudadanía no participar ni votar, arguyendo que se trata de una convocatoria «no transparente» y elaborada «en secreto y a espaldas del Parlament, a última hora y sin tiempo para un debate sosegado que permita expresarse a todas las opciones en condiciones de igualdad».

Asimismo, critican que la convocatoria «no establece un mínimo de participación» y pretende que una diferencia de un solo voto sin el apoyo mayoritario de la ciudadanía permita hacer una declaración unilateral de independencia. Además, afirman que «no hay un censo oficial, lo que puede dar lugar a todo tipo de arbitrariedades».

Los firmantes ponen de relieve también que durante la tramitación de las leyes que pretendían dar cobertura legal al referéndum se ha «relegado y marginado a las fuerzas de la oposición» mediante la «sustracción de los más básicos derechos democráticos a los miembros del Parlament» y «cambiando el reglamento» de la cámara, además de «acortar los tiempos e impedir el derecho de enmienda y debate parlamentario».

«Decisiones de trascendencia vital para toda la ciudadanía de Cataluña y las generaciones futuras pueden ser ejecutadas en cuestión de horas. No buscan que el pueblo catalán decida libre y conscientemente, sino una declaración unilateral de independencia», aseguran. De hecho, recuerdan que la fuerza parlamentaria con la que JxSí y la CUP han llevado adelante estas iniciativa «no representa más que el 36% del censo electoral» y «no se corresponde ni con el 50% de los votos».

Además, se muestran convencidos de que «es posible un futuro común, libremente elegido, en el marco de una España plural donde estén reconocidas todas las identidades de los pueblos que la integran», por lo que piden a los ciudadanos catalanes rechazar la iniciativa de la Generalitat por ser «lo opuesto a un ejercicio libre de decisión del pueblo de Cataluña».