Retrato de Barbara Strozzi
Retrato de Barbara Strozzi
ARTES & LETRAS

Virtuosissima Cantatrice

El ciclo Salamanca Barroca cierra su curso de canto histórico con un concierto dirigido por Carlos Mena dedicado a la compositora Barbara Strozzi

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La Venecia del siglo XVII fue una tribuna para muchas mujeres, profesionales que no solo conquistaron una habitación propia, también el espacio público. La prueba irrefutable es que sus nombres han llegado hasta nosotros. Por ejemplo, el de la escritora Moderata Fonte que publicó el libro El mérito de las mujeres en el año 1600. Poco después Lucrezia Marinelli presentó De la nobleza y excelencia de las mujeres y los defectos y vicios de los hombres y, ya mediado el siglo, Arcángela Tarabotti imprime el texto Las mujeres somos de la misma especie que los hombres. Como evidencian los títulos, todas defendían su condición y su trabajo sin menoscabo de su influencia, moviéndose sin complejos en los círculos humanistas de la ciudad.

Con ellas convivían otras profesionales independientes, grabadoras como Isabel Piccini, cartógrafas, monjas, cantantes, cortesanas. Estas últimas eran mujeres instruidas que manifestaban un considerable celo corporativo, y sus nombres también nos son familiares gracias a Veronica Franco, cortesana que los expertos creen identificar en los lienzos de Tintoretto y Veronese. Todavía en el siglo XVII el pintor Girolamo Forabosco las retrata: la mirada desafiante, los pechos asomando entre las sedas y damascos que llegaban a la nada serenísima República de Venecia desde el Lejano Oriente. Las más jóvenes lucen grandes flores en el cabello, los rizos coloreados con el famoso rubio veneciano, un tinte que se basaba en una mezcla de azafrán y limón que al sol del mediodía se resolvía en cobre. Las cortesanas recibían a reyes, embajadores y aristócratas. Para los mercaderes y marineros, Venecia tenía domiciliadas 10.000 putas.

Este es el contexto que arropa a la compositora Barbara Strozzi. Fue el gran Francesco Cavalli, maestro de capilla en San Marcos -y profesor de Betta Mocenigo, Antonia Padoani Bembo y Fiorenza Grimani-, el que enseñó a Barbara Strozzi cómo convertirse en uno de los mejores músicos de su tiempo. Bárbara Strozzi era hija adoptiva del poeta y libretista Giulio Strozzi -autor de la primera traducción italiana del Lazarillo de Tormes- que fundó en 1637 la Academia de los Unísonos para que su protegida desplegara ante la aristocracia y los intelectuales su inmenso talento como laudista, cantante y compositora. En 1644 publicó su Primer Libro de Madrigales, dedicado a Vittoria della Rovere, gran duquesa de Toscana. Luego vendrían otros seis libros de música vocal profana y uno más de música sacra, a cual más hermoso. Tan intensa actividad hace de Barbara Strozzi la primera productora de cantatas del Barroco italiano, cantatas que son un compendio prodigioso de imágenes musicales y perfección melódica, ventajas todas propiciadas por un dominio absoluto del arte del canto.

Precisamente para explorar la producción de esta extraordinaria compositora, el Centro Nacional de Difusión Musical ha organizado un curso de canto histórico que, dentro del Ciclo Salamanca Barroca, será impartido por Carlos Mena. Las clases magistrales, abordan tanto aspectos técnicos como interpretativos relacionados con la producción de la Strozzi y, como fin de fiesta, el lunes 14 de mayo se presenta un concierto que tendrá lugar en el Auditorio de la Hospedería Fonseca. El programa, titulado Far stupire (sorprender, asombrar) está íntegramente dedicado a la música de Barbara Strozzi y será defendido por Carlos García-Bernalt al clave y la agrupación Concento de Bozes de la Academia de Música Antigua de la Universidad de Salamanca, todos dirigidos por el citado Carlos Mena en la que es una de las citas más interesantes de la temporada.