Economía

Los trabajadores de Anllares, contra el cierre «adelantado» de la térmica

El alcalde de Páramo de Sil pide a Junta y Gobierno que «pongan todas las trabas» para evitar la clausura

Central térmica de Anllares
Central térmica de Anllares - ICAL

La solicitud oficial de cierre de la central térmica berciana de Anllares, suscitó ayer reacciones contrarias del comité de empresa y del alcalde de Páramo del Sil, el municipio donde se ubica este complejo de producción de energía eléctrica, activo desde el año 1982. Unos y otro rechazaron las pretensiones y las justificaciones aportadas por las compañías propietarias, Gas Natural Fenosa y Endesa, en el escrito presentado al Ministerio de Energía, que debe otorgar la autorización definitiva para permitir la clausura de la central en nueve meses.

El documento atribuye esta decisión de cierre a los malos resultados económicos que acumula la térmica. En concreto, Gas Natural Fenosa alega varios años de pérdidas acumuladas. Un argumento que la directora de Carbones de la compañía explicaba ayer a los propios trabajadores, en una reunión celebrada en Anllares, donde insistió en que la empresa pretende cerrar antes de un año, sin esperar al límite del año 2023 ni agotar el período de «vida útil» de 17.500 horas de funcionamiento, que empezaron a contar el año pasado, después de que la térmica no disponga de los sistemas de reducción de emisiones contaminantes de azufre y nitrógeno.

Frente a esa posición, el sindicalita Roberto González, presidente del comité de empresa de la térmica de Anllares, reconoció la «extrañeza» de los trabajadores por esa pretensión de adelantar el cierre de la central y expuso la postura de la plantilla para «seguir defendiendo esas 17.500 horas o el año 2023». En todo caso, reconoció la «preocupación, no sólo por los 77 trabajadores sino por la treintena de personas de las compañías auxiliares y contratas y, sobre todo, por el entorno, que sufrirá una pérdida importante, y se notará en toda la comarca del Bierzo». Es una impresión compartida por el alcalde de Páramo del Sil, Ángel Calvo (PP), quien advierte que el cierre de la térmica supondría «la puntilla para una zona ya muy debilitada, por la crisis del carbón, la falta de alternativas económicas» y la amenaza de cierre, también, de la otra central térmica de Compostilla, en el cercano municipio de Cubillos del Sil. El alcalde no perdió ni un segundo en enviar escritos y pidió a Junta y Gobierno que pongan «todas las trabas posibles para evitar que la térmica se cierre ya». Calvo insiste en la necesidad de hacer ver que las térmicas que queman carbón nacional suponen un servicio público y contribuyen a controlar el precio de la luz y ayudan a contener las subidas.

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