Teresa Arístegui, gerente de la empresa Chatelac
Teresa Arístegui, gerente de la empresa Chatelac - ABC
Empresas

Teresa Arístegui, gerente de la empresa Chatelac: «Gestionamos 1.800 toneladas de residuos al año»

La firma palentina, en activo desde 1996, fue pionera en la gestión y reciclado de desperdicios de aparatos electrónicos

PALENCIAActualizado:

Teresa Arístegui es la gerente de Chatelac, una empresa que abrió sus puertas en 1996 en el polígono industrial de Villamuriel de Cerrato, Palencia, y que continúa con su actividad original: el tratamiento de residuos electrónicos. Llevan funcionando casi 25 años y son los gestores de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) de referencia en toda Castilla y León. No sólo se dedicamos a la gestión de desperdicios de aparatos eléctricos, sino también a la de pilas y acumuladores, baterías de plomo y catalizadores. Dan servicio tanto a Administraciones Públicas como a empresas privadas y se encargan de la recogida y del tratamiento de este tipo de vertidos, garantizando su completa trazabilidad y correcta gestión.

¿Qué cantidad de residuos puede llegar a entrar en la planta en un solo día?

Depende del día pero al año gestionamos unas 1.800 toneladas de residuos.

¿Son la única compañía de este sector que opera actualmente en la Castilla y León?

En Castilla y León hay más gestores pero Chatelac fue la pionera y cuenta con una dilatadísima experiencia en la gestión de los residuos eléctricos y electrónicos.

¿Qué proceso sufren los vertidos desde el primer momento en el que entran en Chatelac?

Lo primero que se hace cuando entra un residuo en nuestra planta de tratamiento es separarlo según su procedencia y según su tipología para después pesarlo. Una vez pesado, o bien se etiqueta y se almacena hasta ser procesado o bien se trabaja de forma directa, es decir, entra ya en la línea de producción que le corresponda. Estructuramos el tratamiento de estos desperdicios por líneas de tratamiento; es decir, por tipología de residuo. No es lo mismo desmontar una televisión de tubo de rayo catódico que una impresora láser. Todo se desmonta prácticamente de forma manual, ya que no tenemos molinos ni trituradoras, por lo que son los empleados - con amplia experiencia en el desmontaje de aparatos eléctricos y electrónicos- quienes segregan y separan en fracciones valorizables estos vertidos, obteniendo el máximo rendimiento de ellos. El hecho de realizar un trabajo eminentemente manual es una forma de garantizar que los materiales resultantes del proceso de reciclado no se mezclen entre sí y vayan bien diferenciados.

¿Se trata de que esos desperdicios que se generan una vez desmontados, sean reutilizables?

Nosotros somos una planta de tratamiento, por lo que nos dedicamos principalmente a recuperar las materias primas que contienen este tipo de residuos para que éstas entren de nuevo en el ciclo de producción industrial. Lo ideal a nivel medioambiental sería intentar reparar o reutilizar estos aparatos hasta que cumplan con su vida útil.

¿Tenéis intención de crecer o algún proyecto a medio largo plazo?

Sí, tenemos intención de aumentar la capacidad de producción actual y sobrepasar esas 1.800 toneladas anuales de gestión.

¿Os habéis marcado alguna cifra concreta de crecimiento?

Nuestra vocación es de crecimiento continuo y sostenido en el tiempo. No descartamos en el corto plazo aumentar nuestra capacidad para atender nuevas demandas de nuestros clientes.

¿Aumenta el consumo de aparatos eléctricos y como consecuencia ahora también, a un ritmo de vértigo, los residuos generados?

Efectivamente. Los expertos estiman que para el 2030 se generarán a nivel mundial mil millones de toneladas anuales de residuos electrónicos y en la actualidad en España se generan entorno al millón de toneladas anuales; cifra que aumenta cada año. A la luz de estos números, y teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los aparatos eléctricos y electrónicos están compuestos por sustancias altamente nocivas para el medio natural, es imprescindible que estos desperdicios se gestionen de forma medioambientalmente adecuada.