José González Torices, autor vallisoletano, con su libro «Las desventuras de un niño acosado»
José González Torices, autor vallisoletano, con su libro «Las desventuras de un niño acosado» - F. HERAS
Educación

Teatro para concienciar sobre el acoso escolar

El escritor José González Torices pone a disposición de la comunidad educativa una herramienta que habla sobre las «desventuras» de un niño víctima de bullying con el fin de invitar a la reflexión

ValladolidActualizado:

Crear conciencia sobre por qué se producen los casos de acoso escolar y hacer reflexionar sobre la necesidad del respeto y cariño a los maestros y profesores, «porque son ellos, junto a la familia, quienes transmitirán esos valores de respeto, libertad y autoridad que hacen falta si no queremos estar abocados a una violencia en todos los ámbitos». Es el objetivo que se marcó el autor vallisoletano José González Torices (Quintanilla del Olmo -Zamora-, 1947). El escritor sentía que era necesario poner en manos de la comunidad educativa una herramienta que hablase de las «desventuras» de un niño acosado, «no de una forma sangrante, pero sí imaginativa, para invitar a reflexionar».

Y así nació este texto teatral publicado en la editorial Leer es Crear, que narra las peripecias de David, un niño de nueve años, sometido a las burlas e insultos de un envidioso y gigante «matón» que se enfrentará a sus miedos con ayuda de cinco brujas de Halloween.

Explica Torices que en «Las desventuras de un niño acosado» siempre tuvo en mente mezclar en la obra personajes reales y fantásticos ya que considera que «hay que utilizar recursos que están cercanos a la capacidad creativa de los chavales para que puedan desarrollar y recrearse en las ideas que pretende lanzar».

«A veces se educa para el tiempo de la escuela y no con perspectiva para que el chaval mantenga su personalidad con unos valores para toda la vida»

¿Y por qué un texto teatral? Para Torices, es una «fórmula muy interesante y válida» para desarrollar este «preocupante» tema, ya que «conlleva un diálogo» de todas las personas implicadas en él, desde los actores -los niños- hasta los espectadores, la familia y los profesores tanto a la hora de abordar el propio montaje como en el trabajo previo de los decorados. Además, la obra incorpora una guía del doctor Blas Bombín, psiquiatra vallisoletano, sobre la perspectiva social y clínica del acosador, tipos de abuso, indicadores para su percepción por parte de progenitores y maestros y consejos de prevención. «Es la base que ayudará a profesores y padres a dialogar sobre el tema».

Por el momento, el libro, que cuenta con la colaboración de España-Duero, se ha distribuido de manera gratuita en los colegios vallisoletanos, aunque la intención de Leer es Crear es que llegue a todos los centros de Castilla y León, para lo que pedirá la ayuda de la Consejería de Educación. Además, añade Torices, «el doctor Blas Bombín y yo estamos dispuestos a pasar por los centros y mantener coloquios sobre este tema con profesores y padres. Ya hay bastantes colegios que nos lo han pedido y empezaremos con las visitas pasada la Navidad». Asimismo, el autor tiene en mente organizar unas jornadas destinadas a los medios de comunicación con el fin de ver cómo ellos pueden trabajar a favor de la no violencia.

«En la lucha contra el fracaso escolar igual estamos fallando por el ambiente y no tanto por las capacidades intelectuales de nuestros alumnos»

Profesor jubilado, cree que desde los colegios de la Comunidad «se está trabajando en la buena dirección» para luchar contra el también llamado bullying, pero ve necesario crear conciencia en la familia, y de ahí que ya piense orientar el próximo libro en el acoso de padres a profesores, algo que cree que se produce con más frecuencia de lo que se piensa cuando desde los progenitores se desacredita su labor: «Es necesario potenciar la convivencia, la igualdad, la obediencia y el respeto a la autoridad porque ello conllevará a unos mejores resultados académicos. En la lucha contra el fracaso escolar igual estamos fallando por el ambiente y no tanto por las capacidades intelectuales que tengan nuestros alumnos», apunta el autor, quien considera que «a veces se educa para el tiempo que estará en la escuela cuando lo deberíamos hacer con perspectiva con el fin de que el chaval mantenga su personalidad con unos valores para toda la vida».