Antonio Piedra - No somos nadie

Soberbia y locura

«Muchos ya no saben bien si el PSOE es un partido o una alucinación de sus propias pesadillas»

Antonio Piedra
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Discurso demoledor el de Juan Carlos Campo en el Congreso. Cuesta creer que hablara en nombre del PSOE y que lo articulara un juez tan politizado y un político tan sectario. Así que la encuesta de ayer sábado cayó en saco roto porque deja la credibilidad de cualquier partido en el charco de las obscenidades. Todo un soflamón antidemocrático y hostil a las víctimas, bestial en su contenido, inhumano en su filosofía, de torpe y violenta argumentación, de vergonzante repercusión social, frentista en la política, y arrogante en lo personal. Una calamidad insensata que pasa de esta advertencia prudente de los clásicos: «la mala causa debe silenciarse».

Tras el discurso esquizofrénico de su señoría -una mezcla de alucinación y de soberbia empotrada-, la consulta de mi psicólogo se ha colapsado porque tiene que atender a muchos del PSOE. Comprensible, como no cobra... Pero mucho antes que el señor Campo irrumpiera en el Congreso de los Diputados señalando la habitación acolchada del psiquiátrico, ya andaba el partido con las tuercas mentales descolocadas. Ahora es como, si de repente, eliges a un alcohólico para regentar una bodega de la Ribera del Duero. Muchos ya no saben bien si el PSOE es un partido o una alucinación de sus propias pesadillas. Hasta la Presidenta de la Fundación Clara Campoamor ha pedido perdón por este desquiciamiento al cubo.

En medio de este ataque de locura bipolar, el PSOE se ha puesto a la cabeza de la revolución que pagará Rajoy. Esto se pone cada vez peor. Hasta yo mismo empiezo a entender lo de Puigdemont. Razón: nada como estar en Bélgica con un buen sueldo e ir al cine a Suiza. Bélgica es el paraíso de los trucos y de los locos, y uno más allí ni se nota. Pero en España esta locura y esta vergüenza vaya si se notan. Incomprensible que los padres de la Patria insulten en el Congreso a las víctimas que fueron a pedir consuelo. Ni Podemos ni el PNV ni los separatistas han ido tan lejos como el PSOE. Esto sólo puede entenderse como un acto de locura permanente.

Cuando los dioses en la antigüedad clásica querían perder a alguien, lo enloquecían. Y es lo que han inoculado al PSOE. Cuando el 80% de los ciudadanos está a favor de la prisión permanente revisable, es un acto de locura oponerse como lo han hecho. Es ante todo un acto de soberbia. El señor Campo no se cargó al partido, que ya estaba quebrado, sino a lo que quedaba de él. Tampoco se trata de un error, sino de una malvada paradoja: defender el mal contra el bien. Ellos son los representantes del bien, y el 80% de la población del mal porque lo dicen ellos. Cuando se va en contra de la verdad tan claramente, se acaba en la cola del psicólogo. Pedro Sánchez debería reflexionar sobre Robespierre. Cuando éste se puso al frente de la revolución, adiós cabeza, gaznate y aliento. Lo que dicen en mi pueblo: tienes menos cabeza que un guillotinado.

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