Sucesos

Roban una campana de 200 kilos de la iglesia de un pueblo de Zamora

Los ladrones se ampararon en la noche y en la lejanía del templo al casco urbano

Temblando porque pueda tratarse de una nueva modalidad de robo que sustituya a la del cableado de cobre y con impotencia porque ya está casi acostumbrado a otros pequeños hurtos como los de los cepillos. Así ha vivido el párroco de Carracedo el robo de una de las campanas de este pequeño pueblo zamorano.

El sacerdote, Miguel Hernández, por el momento no tiene intención de reponer la pérdida y la treintena de vecinos de la localidad tendrán que conformarse con el repique de una sola campana en la llamada a misa. Se trata de un robo de peso, no por el valor artístico de la campana, que apenas lo tenía, sino porque se calcula que puede superar los 200 kilos. Para llevársela, los ladrones, que se ampararon en la noche y en la lejanía de la iglesia al casco urbano, podrían haberse valido de un camión grúa y previamente, para evitar que el sonido les delatara, cortaron el badajo y el contrapeso, que desecharon.

El robo, cometido en la noche del miércoles al jueves, ya está siendo investigado pro la Guardia Civil después de la denuncia interpuesta el jueves día 28 de abril por el párroco. Miguel Hernández reconoce que está «casi temblando» ante la posibilidad de que se trate de una nueva modalidad de robo.

Otra posibilidad es que alguien se encaprichara de esa campana en concreto, que aún así no tiene especial valor artístico y es más el trastorno que causa y lo que cuesta una nueva, un importe muy superior al que puedan obtener los ladrones si venden el bronce para fundir. Reponerla puede suponer un desembolso de más de dos mil euros y de momento, al tratarse de un pueblo de apenas una treintena de vecinos en esta época del año, ni se plantea esa adquisición.

La sensación en la localidad es de inseguridad e impotencia porque «los ladrones ya no respetan ni la iglesia», ha comentado alguno de los vecinos. De hecho, el templo ya ha sido objeto del robo de los cepillos en alguna ocasión y las propiedades particulares tampoco se han librado de los amigos de lo ajeno. La semana pasada, por ejemplo, se registraron hurtos en casas del pueblo cuyos vecinos residen en ellas solo durante algunas temporadas.

En el caso de la campana, el robo ha sido aún más fácil para los cacos ya que la iglesia se encuentra a más de trescientos metros de las primeras casas del pueblo. Cuando el párroco fue ayer a denunciar los hechos ante la Guardia Civil, en un primer momento los agentes creyeron que se trataba de un hurto más de los que con cierta frecuencia se cometen en los cepillos de las iglesias de los quince pueblos que atiende pero al contarles que esta vez era una campana lo que habían robado los agentes fueron los primeros sorprendidos. En la Diócesis de Astorga (León), a la que pertenece esta parroquia zamorana, también admiten lo atípico del robo, ya que no conocen ningún otro caso similar. A partir de ahora, será la Guardia Civil la que investigue el robo, aunque el sacerdote no tiene muchas esperanzas de que encuentren la campana, pese a que doscientos kilos de peso no sean fáciles de esconder ni transportar.

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