Los gerentes de Gastrolava, José Manuel Manzano y María Eliecer
Los gerentes de Gastrolava, José Manuel Manzano y María Eliecer - F. HERAS
EMPRESAS

Restauración: Música y buenos alimentos

El restaurante vallisoletano Gastrolava mezcla la cultura con la cocina tradicional

ValladolidActualizado:

Alta gastronomía justo al lado de uno de los espacios culturales más importantes de la ciudad de Valladolid. Esta sería una buena definición de lo que sería Gastrolava, un establecimiento hostelero nacido «en una noche de verano» como dicen sus gerentes, María Eliecer Pérez y José Manuel Manzano. Y es que el espacio donde ahora está emplazado el establecimiento estuvo durante mucho tiempo sin usarse. Teniendo en cuenta esto, y coincidiendo con la asistencia de los dos gerentes a un espectáculo en el Laboratorio de las Artes de Valladolid (LAVA), el centro cultural justo al lado del bar, se interesaron por el local y les informaron de que iban a sacarlo a concurso público. Manzano, ya unido al mundo de la hostelería por su otro trabajo, la venta de maquinaria destinada a este mismo sector, pensó en un proyecto junto a su pareja, decidieron poner «un espacio diferente, que creíamos que era lo que le faltaba a la ciudad», admite Manzano.

Desde el inicio del proyecto la idea era estar enlazados al LAVA y desde el 1 de julio de 2015, fecha en la que abrieron sus puertas, ahí se han mantenido con buenos resultados. El primero de ellos en el tamaño de su plantilla. Gastrolava comenzó con 7 trabajadores, y en la actualidad, gracias a la buena acogida, lo que se ha traducido en más clientela, han aumentado sus empleados hasta alcanzar la decena, una plantilla relativamente grande para el «espacio pequeñito». «La gente se sorprende de que seamos tantos, pero ya de primeras hay cuatro personas en cocina, ya que hacemos platos muy elaborados y hace falta tanta gente», afirma Eliecer.

Constante formación

La cocina es probablemente la característica más notable del establecimiento. Según Eliecer, «lo más sencillo hubiese sido hacer el típico servicio de hostelería, algo simple y sencillo y dar respuesta a la demanda que solicitase la gente que viniese al espectáculo. Pero queríamos ir más allá». Por esa razón, a base de una cocina tradicional «con toquecitos a otras culturas» crean sus cartas que cambian «cada mes y medio o dos meses». Unos cambios que tienen que tener detrás un conocimiento de los cocineros para hacer las elaboraciones, con lo que están siempre en constante formación. Este trabajo en la gastronomía, unido a la decoración del local y el trato al cliente, les valió para alzarse con el Premio Empresario del Año 2017 en el Sector Hostelería, otorgado por la Facultad de Comercio de la Universidad de Valladolid, un galardón que les produjo «mucha alegría y emoción», además de «satisfacción personal por el trabajo hecho y por las personas que están valorando el esfuerzo que ha supuesto el proyecto».

Y todo ello con ciertos «obstáculos» como es la lejanía al centro de la ciudad. «Tienes que traer a la gente, y en Valladolid cuesta sacar a las personas del centro, y ese es el gran reto que hemos tenido que alcanzar». Los gerentes recuerdan que, antes de que lo cogiesen ellos, el local salió a concurso dos veces y «nadie veía el proyecto» y gracias a las ideas claras la iniciativa ha salido adelante y la clientela va de manera asidua al Gastrolava.

En gran parte tienen que ver sus iniciativas culturales y gastronómicas, como son las veladas del Gastrolava, unos eventos que dieron comienzo en 2017, totalmente gratuitos, y que consisten en conciertos al aire libre al que puede asistir cualquier persona. Y además realizan cenas maridadas con vino y cerveza, esta última opción totalmente pionera en España.

Ahora, para el futuro, sin la idea de abrir otro establecimiento, tienen en mente continuar con el duro trabajo, seguir dando una gran gastronomía y dando el buen trato mostrado hasta el momento en el Gastrolava.